
Por Edmundo Foster
El mundo ha asistido al récord mundial de la Misión Artemis II, al llegar a la mayor distancia de la Tierra lograda por un ser humano. Aunque no hacía falta que fuera la NASA quien confirmara esta noticia, ya que sin ir tan lejos, los mortales habitantes de este bendito país verificamos día a día la tremenda distancia que existe entre la gente —los NOSOTROS— y la clase dirigente. Realmente es casi igual; kilómetros más, kilómetros menos, tampoco unos miles de kilómetros hacen a la diferencia.
Ser un poco estúpidos es doloroso, pero que encima nos tomen por tales, nos pongan un bonete y una vincha con luces, ya resulta intolerable.
Con el tiempo, el bono de $70.000 que perciben los jubilados de la mínima, y que se mantiene constante desde su creación hace dos años, se irá diluyendo hasta finalmente desaparecer. Esto representa un insulto grotesco al género humano. ¿Cómo andamos con la distancia entre los responsables que no se inmutan y la gente?
La distorsión es total. Un departamento en Villa General Mitre, entre Flores y Villa del Parque, en un edificio de 60 años y de casi 100 m², está tasado en u$s 147.000 (a razón de 1.500 dólares el m²). Mientras tanto, en la zona super top de Caballito, un departamento mucho más nuevo de 200 m² se pudo comprar a razón de u$s 1.150 dólares el m². O mi vecino está reloco, o Remax no quiere vender, o Villa General Mitre es la nueva «Devoto Village»… o los de Caballito nos quieren vender un buzón que, encima, está pintado de verde.
Cuenta la leyenda que aquel señor que tenía una amante le llevaba flores y bombones a su esposa muy seguido; la gente del barrio no dudaba de las picardías del caballero. Cuando se efectúa tanta cercanía, tantos abrazos prolongados y tantas muestras de respaldo de continuidad, suena tan armado, tan forzado, que aunque sea cierto que es el último que abandonará la Casa de Gobierno el 9/12/27, hoy parece otra cosa; una nueva muestra de la distancia que existe entre la clase dirigente y la gente de a pie.
Hasta hace cinco minutos nos contaban que todos los ministros cobraban «3 palitos» por mes, y nos venimos a enterar de que tuvieron un pequeño aumento de más del 100%, pasando hoy los 7 palitos. Otra vez la distancia entre los funcionarios y la gente del común.
Los funcionarios, independientemente del nivel que ostenten, deben ser honestos o, al menos, no dejarse estafar: pagar por una cafetera casi $2 millones de pesos en octubre de 2024, cuando su valor de mercado rondaba los $1,4 millones, es una bofetada. Como para «dar el ejemplo», se debe haber ayudado a renunciar a la entonces subsecretaria de Gestión Administrativa del Ministerio de Capital Humano.
En estos días corrió la misma suerte en el mismo Ministerio el jefe de asesores, quien fue «renunciado» por haber obtenido un préstamo del Banco Nación de 420 palitos. Nada mal, por cierto; esperemos que lo pague. De todos modos, hasta el ministro de Economía dijo que él es quien recomienda que saquen préstamos, y si está mal, en todo caso habría que sancionar al que lo autorizó, no al que lo recibió. Ahora nos enteramos de que el departamento del Jefe de Gabinete lo tiene hipotecado en 100 lucas verdes, junto a otras dos jubiladas.
Hasta aquí los hechos, ahora vamos a ampliar un poco el campo visual.
Cuando saltó el tema del ANDis con los audios, el Dr. Spagnuolo salió eyectado en forma inmediata, como quizás diría el presidente: «rápido como escupida de músico». El Gobierno no podía darse el lujo de tener a alguien simplemente sospechado, y menos en un área tan sensible como la Discapacidad. Juicio sumarísimo fatto in casa y adiós, que te vaya bien; si después la Justicia dice que era inocente, ya veremos qué sucede.
José Luis Espert, alias “El Profe”, cabeza de lista de diputados de la provincia de Buenos Aires y precandidato a Gobernador: cuando se le encontraron vínculos con un narco (que sí, que no, que viajó en su avión, que sabía, que no sabía, que recibió tarasca por un trabajo que nunca realizó, etc.), la conclusión fue: Santilli ocupó su lugar y “el Profe”, adiós, que te vaya bien, nos vemos en Disney. Nada de esperar a la Justicia; en la LLA no existe la presunción de inocencia.
Ahora estamos en una situación diferente. El contexto económico no difiere demasiado del que había en octubre de 2025, solo que la situación económica para un sector muy específico de la clase media baja —intelectualmente preparada— la está pasando canutas. Trabajadores en niveles hasta de jefaturas, jubilados, empleados públicos, pequeños comerciantes y microempresas; núcleo no tan duro de LLA, ex votantes de Juntos por el Cambio no fanatizados y que no son de rasgarse las vestiduras por el Gobierno.
CONCLUSIÓN
Más allá de lo que dicen la encuestas, que el problema determinante es la situación económica y que lo demás es casi accesorio, yo me inclino a pensar que se trata de una suma de varios factores: la crisis, los cierres de empresas (el caso Fate como paradigmático) y hasta ahí se puede cerrar el paréntesis.
Pero llega el «caso Adorni», el «al final son todos iguales», el «tanto que hablaban de combatir a la casta y son igualmente casta», y la burla patoteril de cuanto amigo, familiar, vecino o compañero de trabajo que equipara la teórica situación del Jefe de Gabinete. Aunque más de uno piense y diga que «no se puede comparar», la presión hace que se empiecen a mirar las cosas con otros ojos.
Este tema ha eclipsado todo lo que estaba latente ($Libra y AFAGate) y se deglutió el resultado del Juicio de YPF y hasta la baja de la pobreza. Esto tiene una explicación: se ha instalado la idea de que el crecimiento patrimonial —alimentado porque cada día se encuentra algo nuevo— se hizo «con la nuestra», y eso ya es demasiado. Tragando saliva, uno puede pensar que le han mojado la oreja, y esas cosas se pagan muy caro.
Esa es la auténtica visualización de la distancia entre los unos y los otros. Ese núcleo volátil, que puede volcarse para un lado o para el otro sin sentimiento de culpa, es algo que parece no tenerse del todo en cuenta.
Es posible que esta bomba se desarme en un minuto con las declaraciones ante la justicia y el Jefe de Gabinete termine más limpio que una patena; pero aun cuando sea eso lo que suceda, el veredicto popular —que en definitiva es la cantera de donde salen los votos— ya lo ha declarado culpable. Todos los que se han pegado a él también: socios, cómplices, partícipes necesarios. Eso es lo que se escucha en los mensajes que llegan a los medios de comunicación, en las redes, en el transporte público y en la cola de la panadería.
Seguramente ha de haber razones de peso para que no se haya materializado un pedido de licencia hasta que el tema se aclare definitivamente; quizás porque este tema actúa como una pantalla para que no se hable de otros temas. Quizás por el cripto $Libra, porque no hay reemplazo para su posición, porque sería una derrota entregar a un colaborador estrella o porque realmente están convencidos de su inocencia.
Por alguna o por la combinación de varias, lo que sí resulta innegable es que esta situación ha despertado a todos —los de un lado y los del otro— como si fuera la sirena de los bomberos, marcando sin lugar a dudas la enorme distancia que separa a los que forman parte del Poder y los NOSOTROS.
















