
La complicada realidad económica vive la Argentina golpea fuertemente al sector industrial que viene acusando una notable caída de la producción, la contracción del consumo interno y una alarmante pérdida de puestos de trabajo que preocupan más a la sociedad que a los responsables de implementar las políticas públicas.
La producción manufacturera nacional acumuló una baja interanual cercana al 1,9% en el primer semestre de 2026, profundizando la retracción respecto a los niveles previos a 2023.
En el sector industrial se han perdido casi 97.000 puestos de trabajo formal y miles de fábricas han bajado sus persianas desde finales de 2023 hasta mediados de 2026.
Asusta que Argentina en los dos últimos años haya tenido el peor desempeño industrial en el mundo, comparable sólo con Hungría.
Las pequeñas y medianas empresas enfrentan serios problemas en la cadena de pagos, caída de ventas internas superiores al 40% y un endeudamiento financiero creciente.
En este oscuro panorama las industrias con producciones orientadas al mercado interno y bienes de consumo son las más perjudicadas y sólo escapan a esa realidad las áreas extractivas vinculadas a la minería o hidrocarburos.
Y en casa cómo andamos?
Nuestra provincia no escapa a la realidad nacional y desde la Unión Industrial de San Juan (UISJ) sus autoridades sostienen que la producción local acumula más de una década sin crecimiento debido a la falta de planes de desarrollo y diálogo con la Nación.
Como consecuencia de la merma en la producción algunas empresas apelaron a los despidos en una cantidad de 900 trabajadores durante 2025.
Todo indica que de aquí al final del año, en la previa del 2026 electoral, el panorama no observará cambios significativos en los condicionantes del pobre desempeño industrial.
El momento de la mayoría de las industrias locales podría calificarse como de resistencia, con producciones por debajo del 50% de su capacidad fabril, tratando de sostener el empleo.
Los sectores textil, calzado y la metalmecánica encabezan la lista de los rubros más perjudicados por la crisis industrial. La madre de las industrias en San Juan, la vitivinicultura, tampoco escapa a la preocupante realidad.
Las áreas dedicadas a la elaboración de medicamentos, la minería, la producción olivícola, de mosto, pasas de uvas y pistacho son la excepción de este pobre momento de la industria. Farmacéutica y minería son las industrias que más aportan al producto bruto provincial.
El mosto, las pasas de uva, el aceite de oliva, la cal y el pistacho mantienen niveles aceptables de productividad gracias a su orientación hacia el mercado externo.
El poder político, los propios empresarios, las universidades, asociaciones profesionales, gremios y sindicatos de trabajadores deben estrechar filas para formular un proyecto de desarrollo industrial a largo plazo.
La llegada de grandes proyectos de cobre puede ser la gran oportunidad para que la provincia formule políticas para incentivar una industria que sea una generadora de nuevos emprendimientos y valor agregado. Qué se constituya en una base sólida de la economía provincial en definitiva.
En lo que se proyecta no hay que dejar de lado los cambios que se han producido en el modo de trabajar a partir de la irrupción de las nuevas tecnologías, principalmente la informática, la robótica, la automatización y más recientemente la inteligencia artificial.
Lejos quedaron las imágenes de monumentales fábricas ocupadas por miles de trabajadores, operando en distintos turnos para alcanzar ciertos niveles de producción. Más cercano a nuestra profesión de periodistas, elaborar un diario demandaba casi 24 horas de trabajo entre el momento que se redactaba una información y ésta llegaba a los kioscos en formato papel.
Hoy el mercado laboral se orienta al trabajo remoto e híbrido. Ya no es obligatorio estar en una oficina en determinado horario. Muchos empleados combinan días en casa con días en la empresa. Ahora el trabajo se mide por las metas cumplidas y no por las horas que la persona pasa sentada en un escritorio.
Los equipos se comunican mediante la nube y videollamadas, lo que permite coordinar tareas desde distintas partes del planeta. Las plataformas digitales y las redes sociales han redefinido cómo las empresas se comunican y comercializan sus productos.
La gestión Milei celebra con bombos y platillos la baja de la inflación y la estabilización macro económica pero la recuperación de la economía real, con foco en la producción, el crédito, la infraestructura, la energía y mejoría de la competitividad no puede esperar más.
El presente no da para celebrar pero el futuro da para ilusionarse en materia industrial en la provincia.













