
El crecimiento de los grandes proyectos mineros que atraviesa San Juan no solo representa una oportunidad histórica para la economía provincial, sino que también plantea un desafío para las empresas locales: contar con la capacidad suficiente para responder a una demanda de bienes y servicios que promete crecer de manera sostenida durante los próximos años.
En este escenario, Dino Minozzi, coordinador del sector de Gas, Petróleo y Minería de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y expresidente de la Federación Económica de San Juan, lanzó una advertencia que resume uno de los principales desafíos que tendrá la provincia frente al desarrollo minero: “En San Juan van a faltar empresas, no alcanzan con las sanjuaninas”.
Para Minozzi, la falta de proveedores locales no debería ser interpretada como una amenaza, sino como una oportunidad para generar nuevas alianzas empresariales. En ese sentido, propuso avanzar en esquemas de asociativismo entre firmas sanjuaninas y compañías de otras provincias que dispongan de mayor capacidad de inversión, equipamiento y bienes de capital.
El empresario explicó que existen importantes polos industriales, principalmente en Rosario, Córdoba y Buenos Aires, donde numerosas compañías cuentan con maquinaria y equipamiento que actualmente se encuentran subutilizados.
“Hay empresas de ese cordón industrial que los tienen ociosos porque están con el 50% de su capacidad ociosa”, señaló.
La posibilidad de complementar esas capacidades con el conocimiento y la experiencia de las empresas sanjuaninas podría convertirse, según su análisis, en una herramienta clave para que la provincia pueda responder a las necesidades de los grandes proyectos mineros.
Mientras las firmas locales pueden aportar conocimiento del territorio, mano de obra y experiencia en determinadas actividades, las compañías de otras provincias podrían sumar infraestructura, tecnología y capacidad financiera para afrontar inversiones que en algunos casos demandarán cifras millonarias.
El crecimiento de la minería, además, tendrá un impacto que irá mucho más allá de las empresas directamente relacionadas con la extracción de minerales. La expansión de los proyectos generará una creciente demanda de logística, transporte, metalmecánica, grúas, perforaciones, mantenimiento, construcción y servicios profesionales, entre numerosas actividades.
Frente a ese escenario, Minozzi consideró que las pymes sanjuaninas deberán mejorar su competitividad para tener posibilidades concretas de ingresar y permanecer dentro de las cadenas de proveedores mineros.
“Tenemos que ser eficientes”, remarcó.
Uno de los puntos sobre los que puso mayor énfasis fue la productividad. Según explicó, las empresas deberán buscar mecanismos que les permitan producir más bienes y servicios utilizando los mismos recursos y reduciendo sus costos.
“El tiempo es plata. La mano de obra es plata”, afirmó, al señalar que una compañía capaz de mejorar sus tiempos y productividad tendrá mayores posibilidades de competir por los contratos vinculados con la minería.
La advertencia tiene un motivo concreto. Si las empresas locales no consiguen adaptarse a las nuevas exigencias, otras compañías provenientes de distintos puntos del país podrían ocupar los espacios disponibles en la cadena de proveedores.
“Van a venir empresas que tienen la gimnasia, que tienen el costeo hecho, que van a trabajar con muchas cosas que ya tienen hechas en su lugar de origen”, sostuvo.
En ese contexto, la capacitación y las certificaciones serán otros de los factores determinantes. Minozzi destacó las herramientas que CAME pone a disposición de las pymes para ayudarlas a cumplir con los estándares que exigen los grandes proyectos y mencionó, entre otras iniciativas, las certificaciones y el sello de triple impacto.
También destacó el papel de las rondas de negocios como una herramienta para acercar empresas y generar acuerdos comerciales. Como ejemplo, mencionó una experiencia desarrollada en Moreno, donde participaron 1.276 empresas y se concretaron 51 mesas de ronda. Según detalló, el 21% de las reuniones terminó derivando en negocios.
La intención es replicar este tipo de encuentros en diferentes regiones vinculadas con el desarrollo de la minería, el petróleo y el gas. Minozzi mencionó iniciativas previstas en Catamarca, Santa Fe, Neuquén, Salta y Chile.
Detrás de la discusión sobre los proveedores aparece, además, una cuestión central para San Juan: cuánto de los enormes recursos económicos que movilizarán los grandes proyectos mineros quedará dentro de la provincia.
Para Minozzi, una parte importante de esa respuesta dependerá de la capacidad de las empresas sanjuaninas para prepararse y competir. Sin embargo, consideró que la estrategia no debería basarse únicamente en restricciones legales que obliguen a las compañías mineras a contratar proveedores locales.
En su lugar, propuso generar incentivos que hagan conveniente para las empresas mineras contratar y desarrollar proveedores sanjuaninos.
“En vez de buscar una traba legal, el empresario tiene que tener un estímulo”, planteó.
Entre las alternativas mencionó beneficios impositivos, herramientas vinculadas con el costo de la energía, terrenos y otros incentivos para las compañías que incorporen trabajadores sanjuaninos, capaciten personal y desarrollen proveedores locales.
Minozzi también planteó que establecer barreras para impedir la contratación de empresas de otras provincias podría generar dificultades desde el punto de vista constitucional. Por eso insistió en que el Estado debería crear condiciones económicas que hagan más atractiva la contratación de empresas sanjuaninas.
El empresario consideró, además, que el impacto de los grandes proyectos mineros se extenderá prácticamente a toda la economía provincial.
“San Juan va a cambiar, la gente de San Juan va a cambiar, todo en San Juan va a cambiar”, sostuvo.
En su análisis, el crecimiento de la actividad tendrá efectos sobre sectores como la gastronomía, el comercio y el mercado inmobiliario, además de incrementar la demanda de profesionales y servicios.
Minozzi comparó el proceso que podría atravesar San Juan con la transformación que experimentó Neuquén a partir del desarrollo de Vaca Muerta. El crecimiento de la actividad energética generó una fuerte demanda de infraestructura, viviendas, servicios, profesionales y empresas.
Para San Juan, el desafío será aprovechar el ciclo minero no solamente para generar actividad económica durante los años de explotación, sino también para construir capacidades que permanezcan cuando los recursos minerales comiencen a agotarse.
“Tenemos que tratar de hacer que la provincia se transforme en una provincia sostenible en el tiempo con otras actividades después de la minería”, afirmó.
En esa estrategia de largo plazo, Minozzi planteó que las empresas sanjuaninas deberían aspirar a convertirse en proveedoras de otros proyectos mineros del país y del mundo. El objetivo, explicó, es que el conocimiento y la experiencia adquiridos en San Juan permitan luego competir en mercados internacionales.
“Que llegues dentro de 5 o 10 años y digas: tenemos que ir a Perú, y vamos a Perú; vamos a Australia, y vamos a Australia”, ejemplificó.
Pero para que ese proceso sea posible, la provincia también deberá acompañar el crecimiento con infraestructura.
Minozzi destacó en ese sentido el financiamiento provincial de 600 millones de dólares destinado a obras y consideró fundamental avanzar en infraestructura vial, aérea y de conectividad digital.
También puso el foco en el desarrollo ferroviario y en la necesidad de contar con un sistema de transporte capaz de movilizar grandes volúmenes de producción.
Según explicó, desde el sector privado se analiza la posibilidad de conectar San Juan con Vaca Muerta y con otros puntos estratégicos del país, con una iniciativa que incluso contempla llegar hasta Jáchal.
Para el empresario, el ferrocarril será una pieza fundamental para reducir costos y hacer viable el traslado de grandes volúmenes de minerales y otros productos.
A una década de distancia, Minozzi proyectó una provincia con mayor población, más actividad económica y una creciente llegada de profesionales desde distintos puntos del país.
Según su mirada, San Juan ya atravesó procesos similares luego del terremoto de 1944 y durante diferentes etapas de desarrollo industrial y agrícola. Ahora, la minería podría generar un nuevo movimiento migratorio y profesional.
“Ese granizo de gente es muy bueno porque son profesionales desarrollados en otros lugares, son profesionales desarrollados en otras materias, y a nosotros nos hace falta esa interrelación”, sostuvo.
El desafío para San Juan será entonces convertir el boom minero en una plataforma de desarrollo que vaya mucho más allá de la extracción de minerales: generar empresas competitivas, formar trabajadores y profesionales, atraer inversiones, mejorar la infraestructura y lograr que una mayor porción de los recursos económicos permanezca dentro de la provincia.
Con ese escenario como horizonte, Minozzi se mostró optimista respecto del futuro provincial y sintetizó su mirada con una frase: “Yo lo veo muy bien a San Juan”.













