
El campeón mundial de Novara 1984 falleció este jueves tras atravesar una dura enfermedad. Fue jugador de la Selección Argentina, desarrolló una extensa carrera en Europa y luego continuó ligado al hockey como entrenador y formador.
El hockey sobre patines de San Juan atraviesa una jornada de profundo dolor. Este jueves falleció José Antonio Martinazzo, una de las figuras que forman parte de la historia grande de la disciplina y miembro de una familia cuyo apellido quedó estrechamente ligado al deporte sanjuanino.
Martinazzo murió después de atravesar una dura enfermedad. Su partida genera pesar entre jugadores, entrenadores, dirigentes y distintas generaciones vinculadas al hockey, una disciplina en la que dejó una trayectoria que trascendió las fronteras de la provincia.
Campeón del mundo en Novara
Uno de los capítulos más importantes de su carrera llegó en 1984, cuando integró la Selección Argentina que se consagró campeona del mundo en Novara, Italia. Aquel equipo consiguió el segundo título mundial de la historia del hockey argentino y reunió a varios de los grandes nombres de aquella generación.
José compartió aquel plantel con su hermano Daniel Martinazzo, además de Mario Agüero, Pablo Cairo, Carlos Rubio y Ángel Maldonado, bajo la conducción técnica de Miguel Gómez.
Aquel campeonato significó mucho más que un título para el hockey argentino: fue la consagración internacional de una camada de jugadores que convirtió a San Juan en una de las principales cunas del hockey sobre patines.
Una carrera que continuó en Europa
La historia deportiva de Martinazzo comenzó a trascender rápidamente las fronteras argentinas. Siendo muy joven emigró a Europa, donde desarrolló aproximadamente 15 años de carrera profesional.
Durante ese período pasó por importantes clubes del hockey europeo, entre ellos el HC Castiglione y el HC Monza, en Italia, y el Reus Deportiu de España.
Su experiencia internacional le permitió competir durante años en el máximo nivel y consolidarse como uno de los jugadores argentinos que llevaron el nombre del hockey sanjuanino a las pistas europeas.
Del stick al banco de suplentes
Después de retirarse como jugador, Martinazzo no se alejó del deporte que marcó su vida. Continuó vinculado al hockey desde la conducción técnica y llegó a dirigir a la Selección Argentina absoluta.
Uno de los momentos destacados de esa etapa se produjo durante el Mundial de San Juan 2011, cuando condujo al seleccionado nacional que alcanzó la final ante un estadio Aldo Cantoni colmado. También desarrolló tareas como coordinador técnico y entrenador de seleccionados juveniles argentinos.
Quienes compartieron pista y trabajo con él lo recuerdan especialmente por su carácter y su pasión. Alfred Bridge, exjugador y cercano a la familia, lo describió como una persona que le ponía “sobre todo pasión a todo lo que hacía”.
Un apellido inseparable del hockey sanjuanino
La muerte de José Martinazzo vuelve a poner en primer plano la historia de una familia que durante décadas estuvo ligada al crecimiento del hockey sobre patines en San Juan.
Su hermano Daniel también fue una de las grandes figuras de la disciplina y, junto a otros integrantes de la familia, construyeron una verdadera tradición deportiva que atravesó generaciones.
José también continuó ese legado en el ámbito familiar. Su hijo Albano siguió los pasos de la familia, desarrolló su carrera como jugador y llegó a vestir la camiseta de la Selección Argentina.
La familia había sufrido además otra pérdida reciente: en marzo de este año había fallecido Carlos Martinazzo, otro de los hermanos vinculados a esta historia.
Con la muerte de José, San Juan despide a un campeón mundial, pero también a un hombre que representó durante décadas una manera de entender el hockey: con competencia, compromiso, pasión y pertenencia.
Su nombre queda asociado para siempre a aquella Selección que hizo historia en Novara, a los años de gloria en Europa y a las generaciones que continuaron construyendo el hockey sanjuanino.
Una parte de la historia del deporte provincial se va con él, pero su legado permanecerá en cada pista donde una nueva generación vuelva a ponerse los patines.













