
La tradicional tormenta de Santa Rosa vuelve a estar en el centro de la atención de los argentinos ante la proximidad del cierre de agosto. El fenómeno, asociado por la tradición popular a una fuerte tormenta alrededor del 30 de agosto, podría coincidir este año con un período de mayor inestabilidad en distintas zonas de de la Argentina.
De acuerdo con los pronósticos meteorológicos, el escenario podría comenzar a modificarse a partir del martes 25 de agosto. La inestabilidad tendería a ganar intensidad hacia el viernes 29 y el sábado 30, fechas que históricamente están vinculadas con la llamada tormenta de Santa Rosa.
Cómo llegaría la tormenta de Santa Rosa a la zona del AMBA
Durante esos días podrían presentarse condiciones variables según la región, con incremento de la nubosidad, lluvias de diferente intensidad y algunas tormentas aisladas. También se prevén ráfagas de viento y, luego del pasaje de los sistemas de inestabilidad, un descenso de las temperaturas en determinados sectores del territorio nacional.
La posibilidad de que se produzca este fenómeno está relacionada con los cambios en la circulación atmosférica que suelen registrarse durante el final del invierno. Estadísticamente, el período que comprende los últimos días de agosto y el comienzo de septiembre puede favorecer la aparición de precipitaciones y tormentas en diferentes puntos de la Argentina.
Sin embargo, el concepto de tormenta de Santa Rosa no corresponde a un fenómeno meteorológico específico ni implica que todos los años se produzca una tormenta exactamente el 30 de agosto. Se trata de una tradición popular que fue incorporándose al imaginario climático argentino y que también se mantiene vigente en otros países de la región.
La creencia sostiene que cerca de esa fecha suele registrarse una tormenta de cierta intensidad, principalmente en las regiones centro y norte del país. Su nombre está relacionado con Santa Rosa de Lima, cuya festividad se celebra el 30 de agosto.
Así, la última semana de agosto podría traer un cambio en las condiciones del tiempo y marcar el comienzo de una etapa más inestable en varias regiones de la Argentina.













