
La intendenta de Chimbas intentó victimizarse y responsabilizar a las gestiones actual y nacional por la crisis en salud mental. Sin embargo, en un magazine provincial, quedó expuesta su complicidad con el proyecto político que gobernó las últimas dos décadas.
Intentar hacer leña del árbol caído con una problemática tan dolorosa como el consumo de drogas puede ser un búmeran político letal. Así lo comprobó la intendenta de Chimbas, Daniela Rodríguez de Gramajo, quien en su afán de responsabilizar al gobierno nacional y provincial por la falta de políticas y el «abandono estatal», chocó de frente contra su propio archivo.
La periodista que le refrescó la memoria:
Durante la entrevista radial el pasado miércoles 15 de julio, la mandataria denunció la falta de leyes de salud mental y de herramientas públicas. «Antes había atención pública, había leyes y profesionales que se ocupaban», esbozó, intentando trazar un quiebre temporal con el cambio de gestión.
Sin embargo, la mesa periodística no le dejó pasar el sesgo y le retrucó que el avance de la droga y la desinversión son problemáticas estructurales de hace décadas. Ante el embate, a la jefa comunal solo le quedó admitir a regañadientes: «Sí, esa es la diferencia. Pero hay que ver en qué grado también se atendían estos casos…».
Socios del silencio y la desidia:
El intento de Rodríguez de Gramajo de «lavarse las manos» resulta insostenible. La intendenta militó y trabajó activamente para el frente político que hegemonizó el poder en San Juan y el país durante 20 años, habiendo sido concejal y parte del engranaje oficialista.
¿Dónde estaban sus quejas cuando su espacio vaciaba los centros de prevención en los barrios chimberos? Su preocupación por la «ausencia estatal» despertó al pasar a la oposición. Intentar desmarcarse de la herencia que ayudó a construir es una pirueta discursiva que los vecinos ya no están dispuestos a comprar.
Fuente: SJ Noticias













