
Por Thiago Marino, Analista de Estrategias de IOL.
El equipo económico presentó este lunes en conferencia el Programa Financiero del Tesoro en moneda extranjera 2026-27. El objetivo explícito de la comunicación es mostrar la construcción y estimación de fuentes de financiamiento, o «buffers», que permitan llegar al 2027 despejando la incertidumbre de mercado respecto a la cobertura de vencimientos en un año en el que Milei buscará la reelección. El propio secretario de Finanzas caracterizó el esquema como «muy conservador» en materia de supuestos, colocaciones y fuentes de financiamiento, incorporando además «opcionalidades» para adaptarse a distintos escenarios de estrés. Un punto saliente de la presentación es que el programa no contempla, como escenario base, la salida a los mercados internacionales de deuda; el Gobierno privilegia fuentes de financiamiento menos costosas, mejorando la solvencia intertemporal del Tesoro.
En ese sentido, Caputo fue explícito respecto a que mostrarle al mercado la capacidad de acceso a emisión no es una prioridad: «Eso nosotros ya lo sabemos hace mucho tiempo. Los primeros llamados los recibimos hace un año y medio. Nos proponían emitir u$s5.000 M a 10 años. En ese momento la tasa era 12,5%». La noticia más relevante en este sentido es que recurrir a los mercados de deuda en divisas externas queda planteado como una alternativa optativa y no como el escenario base del plan de financiación de 2027. Como respaldo adicional (y no como fuente contemplada en el programa base), Caputo remarcó que «el swap con Estados Unidos está disponible en cualquier momento».
Para 2026, las necesidades del Tesoro en dólares ascienden a USD 19.200 millones, compuestas por USD 9.300 millones de vencimientos de capital (FMI, Bonares, Globales y Organismos Internacionales ex FMI) y USD 8.900 millones de intereses, a lo que se suma USD 1.000 millones destinados a la capitalización del BCRA. Del lado de las fuentes, por USD 22.900 millones, el bloque más relevante es la compra de USD 6.700 millones al Banco Central (sostenidas por el superávit fiscal y por un Central que viene acumulando reservas). A esto se agrega el roll over intra sector público por USD 800 millones, préstamos con garantía de organismos internacionales por USD 4.000 millones (Banco Mundial y BID), desembolsos del FMI por USD 1.900 millones, el rolleo de vencimientos con Organismos Internacionales (ex FMI) por USD 2.800 millones, y emisiones locales por USD 6.000 millones en total. El resultado es un superávit de financiamiento de USD 3.700 millones, que queda como saldo para 2027.
El año 2027 concentra el desafío mayor: las necesidades saltan a USD 24.900 millones, con USD 15.700 millones de capital, donde se destaca el salto de los vencimientos con Bonares (USD 4.900 millones) y FMI (USD 4.400 millones) y USD 9.200 millones de intereses. La estructura de fuentes, también por USD 24.900 millones, arranca precisamente con el remanente de USD 3.700 millones heredado de 2026, al que se suman compras estimadas al BCRA por USD 4.900 millones, roll over intra sector público por USD 1.800 millones, desembolsos del FMI por USD 1.700 millones, rolleo de OI (ex FMI) por USD 4.200 millones, y emisiones locales por USD 5.000 millones (que suponen el refinanciamiento de los vencimientos de capital en Bonares). Los préstamos con garantía de organismos internacionales no figuran como fuente confirmada para 2027 sino como opcionalidad adicional, mientras que se contabilizan USD 2.000 millones en otras fuentes de financiamiento y USD 1.500 millones en privatizaciones. Un elemento estructural que refuerza esta lectura es la reciente decisión del BCRA de renovar la totalidad de sus operaciones REPO con bancos internacionales, estirando los vencimientos hasta septiembre de 2028, lo cual reduce la presión de caja del año electoral y actúa como complemento directo del programa del Tesoro.













