
Hugo Goransky, secretario del Departamento Minero de la Unión Industrial Argentina, planteó la necesidad de un régimen de incentivos para la industria, con una reducción de impuestos y mejores condiciones de financiamiento. Además, advirtió que sectores como el textil y el calzado atraviesan una situación difícil en San Juan.
Mientras San Juan deposita expectativas en el desarrollo de grandes proyectos mineros como Vicuña y otras iniciativas que podrían transformar su matriz productiva, buena parte de las pequeñas y medianas empresas continúa atravesando un escenario económico complejo. La caída de las ventas, los elevados costos, las dificultades para acceder al crédito y la presión impositiva aparecen entre los principales problemas que afectan al sector industrial.
Así lo advirtió Hugo Goransky, secretario del Departamento Minero de la Unión Industrial Argentina (UIA), quien se refirió tanto al reclamo que la entidad mantiene ante el Gobierno nacional como a la realidad de las pymes sanjuaninas.
En ese marco, explicó que la UIA trabaja en una propuesta para establecer un régimen de incentivos destinado específicamente a la industria, con características similares al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que permita mejorar la competitividad de las empresas argentinas y generar condiciones más favorables para producir.
Entre los principales planteos de la entidad se encuentra la reducción del impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, además de avanzar en la eliminación gradual de Ingresos Brutos.
«Necesitamos vender productos y no impuestos», resumió Goransky al explicar el espíritu de la iniciativa. Según sostuvo, el objetivo no es generar mecanismos de protección frente a la competencia internacional, sino permitir que las empresas argentinas puedan competir en igualdad de condiciones, tanto en el mercado interno como en el externo.
El dirigente consideró que la experiencia del RIGI demuestra la importancia de contar con herramientas que mejoren las condiciones para atraer inversiones. En ese sentido, recordó que los beneficios otorgados a la minería permitieron fortalecer la competitividad argentina frente a países como Chile, Perú y Australia, por lo que consideró necesario avanzar con un esquema similar para el sector industrial.
La deuda de las pymes y la presión impositiva
Durante la entrevista, Goransky también valoró los anuncios del ministro de Economía, Luis Caputo, vinculados con las dificultades financieras que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. En particular, destacó la suspensión de embargos por parte de ARCA, una medida que, según señaló, la UIA venía solicitando desde hace tiempo.
Explicó que muchas empresas debieron priorizar el pago de salarios, servicios y otros gastos indispensables para mantener sus actividades, postergando obligaciones impositivas. Esa situación provocó la acumulación de deudas y mayores dificultades para regularizar sus compromisos fiscales.
Además, indicó que los equipos técnicos de la entidad analizan otras alternativas para aliviar la situación financiera del sector, entre ellas la posibilidad de compensar aportes patronales con el IVA y extender los vencimientos de los planes de pago.
Para Goransky, la presión tributaria continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la producción nacional, especialmente en un contexto en el que las empresas necesitan recuperar niveles de actividad y mejorar su capacidad de inversión.
San Juan: expectativas mineras y sectores que todavía no repuntan
Al analizar la situación provincial, el dirigente destacó que San Juan cuenta con una particularidad vinculada al potencial de la actividad minera. Sin embargo, advirtió que el impacto económico de los grandes proyectos no será inmediato y que buena parte de sus efectos sobre el resto de las actividades productivas demandará tiempo.
En ese sentido, señaló que iniciativas como Vicuña y otros desarrollos mineros requieren importantes etapas de obras y construcción que podrían extenderse durante cuatro o cinco años. Ese proceso representa una oportunidad para la economía provincial, aunque sus beneficios deberán trasladarse progresivamente a las empresas y los trabajadores locales.
Mientras tanto, hay sectores industriales que continúan atravesando dificultades. Goransky mencionó particularmente a las actividades textil y del calzado, donde las pymes enfrentan un panorama complicado por la caída de las ventas, el incremento de los costos energéticos, las restricciones para acceder al financiamiento y los problemas en la cadena de pagos.
Como contrapartida, destacó el desempeño de la industria farmacéutica local, que presenta una evolución favorable en comparación con otras actividades.
Finalmente, valoró el trabajo conjunto entre el Gobierno provincial, las cámaras empresariales y los distintos sectores productivos para impulsar obras de infraestructura vinculadas con el desarrollo minero. Consideró que estas inversiones no solamente serán importantes para acompañar el crecimiento de los proyectos, sino que también podrán mejorar la conectividad, la circulación y las condiciones de desarrollo de los departamentos involucrados.
De esta manera, el planteo de Goransky refleja uno de los principales desafíos de la economía sanjuanina: aprovechar las oportunidades que abrirá la minería, pero sin perder de vista la situación de las pymes y de las actividades industriales que necesitan medidas urgentes para sostenerse y recuperar competitividad.













