
A 21 años del inicio de la actividad de Veladero, Marcelo Álvarez, vicepresidente de Asuntos Gubernamentales para Latinoamérica y principal ejecutivo de Barrick en la región, compartió una reflexión sobre el impacto de la minería en la vida de los trabajadores, las oportunidades de crecimiento que generó y la responsabilidad de la industria de construir un futuro para quienes hoy comienzan a dar sus primeros pasos en el sector.
A través de una publicación, Álvarez contó que, luego de recordar los 21 años de Veladero, recibió numerosos mensajes de personas que trabajaron en la mina a lo largo de estas dos décadas. Los testimonios estuvieron cargados de recuerdos, experiencias personales e historias de vida que, según expresó, lo emocionaron profundamente.
Entre esos relatos, destacó el de un trabajador que llegó a la mina con apenas la escuela primaria completa y que, durante sus años de actividad, tuvo la posibilidad de capacitarse, adquirir conocimientos y desarrollarse profesionalmente. Actualmente jubilado, su historia es recordada con orgullo por su familia, especialmente por las oportunidades que esa experiencia laboral permitió abrir para sus hijos.
A partir de ese testimonio, Álvarez planteó una pregunta sobre el futuro de la actividad minera: ¿qué contarán dentro de 20 o 30 años quienes hoy están dando sus primeros pasos en la industria?
Para el ejecutivo de Barrick, ese interrogante debería formar parte de las reflexiones habituales de quienes tienen responsabilidades de conducción en el sector. En ese sentido, sostuvo que cada generación construye sobre los aprendizajes y las experiencias de quienes la precedieron, por lo que consideró fundamental transmitir conocimientos, escuchar nuevas ideas y generar condiciones para que los trabajadores que vienen detrás puedan alcanzar mayores oportunidades.
El desafío de construir un legado
La reflexión puso el foco en una dimensión de la minería que trasciende la producción y las inversiones: su capacidad para transformar historias personales, promover la formación laboral y generar posibilidades de desarrollo para las familias y las comunidades.
En ese marco, Álvarez remarcó que el verdadero legado de la industria también debe medirse por las oportunidades que se construyen para las próximas generaciones.
Su mensaje dejó planteado un desafío para el presente de la actividad: las historias que se contarán dentro de 20 años dependerán, en buena medida, de las decisiones que hoy tomen quienes conducen y forman parte de la minería.













