
El secretario Administrativo Financiero de la UNSJ; Ricardo Coca, advirtió sobre las desigualdades entre los sectores que generan divisas y aquellos que pierden actividad y puestos de trabajo. También cuestionó el congelamiento del presupuesto universitario y planteó que San Juan debe priorizar las inversiones en infraestructura de agua frente al avance de la minería.
El crecimiento de Vaca Muerta y el ingreso de divisas por las exportaciones energéticas contrastan con el retroceso de la industria y el comercio, dos sectores que tienen un peso importante en la generación de empleo. Sobre esta realidad económica puso el foco Ricardo Coca, quien también planteó la necesidad de revisar el destino de los recursos que ingresan a la provincia por las regalías mineras.
Al analizar el escenario nacional, Coca destacó que el sector energético alcanzó un superávit de 9.427 millones de dólares, impulsado principalmente por el desarrollo de Vaca Muerta. De acuerdo con los datos que mencionó, esa cifra representa cerca del 44% del saldo comercial favorable de Argentina, con exportaciones que rondaron los 11.000 millones de dólares.
Sin embargo, advirtió que el ingreso de divisas no se traduce necesariamente en una mejora generalizada de la economía. Mientras la energía y los combustibles muestran resultados positivos, la industria y el comercio atraviesan un período de retracción que impacta directamente sobre el mercado laboral.

Para Coca, esta situación expone una de las principales contradicciones del actual esquema económico: el país consigue dólares a través de determinados sectores exportadores, pero al mismo tiempo otras actividades productivas pierden dinamismo y puestos de trabajo.
San Juan ante el desafío de la expansión minera
Al trasladar el análisis a la realidad provincial, Coca se refirió a las oportunidades que abre el desarrollo de los proyectos de cobre y a la necesidad de que esas inversiones tengan un impacto que alcance al conjunto de la economía sanjuanina.
En ese sentido, planteó la importancia de articular el crecimiento minero con otras actividades tradicionales y productivas, como la vitivinicultura, la elaboración de mostos, el pistacho y la industria del conocimiento.
El funcionario universitario también hizo referencia a la experiencia de Añelo, en Neuquén, como un caso que permite observar las transformaciones que puede generar el desarrollo de una actividad extractiva en una localidad y su entorno.
No obstante, consideró que San Juan debe prestar especial atención a sus necesidades de infraestructura, particularmente en materia hídrica. Por eso, reclamó que los fondos provenientes de las regalías mineras se utilicen para financiar obras de agua y resolver problemas estructurales que afectan a distintos departamentos.
Las obras de agua que deberían estar entre las prioridades
Entre los ejemplos que mencionó, Coca hizo referencia a las modificaciones necesarias en el cauce a la altura del puente de Albardón, los problemas de anegamiento de desagües en 25 de Mayo y 9 de Julio, y la situación del dique El Tambolar, cuya obra permanece inconclusa.
Su planteo se inscribe en un contexto en el que la disponibilidad de agua constituye uno de los principales desafíos para San Juan, tanto por las condiciones climáticas como por las demandas que supone el crecimiento de las actividades productivas y las futuras inversiones mineras.
En ese escenario, la discusión sobre el destino de las regalías adquiere relevancia. La propuesta de Coca apunta a que una parte de los recursos que genera la minería se traduzca en infraestructura hídrica, con beneficios que alcancen a las comunidades y a los sectores económicos de la provincia.
La UNSJ, con el presupuesto de funcionamiento congelado
Otro de los puntos de preocupación que expuso Coca estuvo relacionado con la situación financiera de las universidades nacionales. En particular, advirtió que el presupuesto de funcionamiento de la UNSJ permanece congelado desde 2025.
Según señaló, sostener durante un año y medio los mismos recursos representa una dificultad para garantizar el funcionamiento normal de la institución, especialmente frente al incremento de los costos que demanda el mantenimiento de sus actividades.
De esta manera, el secretario Administrativo Financiero de la UNSJ vinculó tres cuestiones centrales para el futuro económico de San Juan: el avance de la minería, la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica y la disponibilidad de recursos para sostener el sistema universitario.
Su planteo dejó abierto un debate sobre cómo aprovechar los ingresos que genera la actividad minera y de qué manera convertir ese crecimiento en inversiones que contribuyan al desarrollo productivo y social de la provincia.













