
Mario Hernández, gerente de Sustentabilidad de Los Azules, advirtió que la extraordinaria acumulación de nieve registrada este invierno podría traducirse en un importante incremento de los caudales durante los próximos meses. La velocidad del deshielo dependerá de las temperaturas de primavera y verano, además de las lluvias estivales.
La abundante nieve acumulada en la Cordillera de San Juan encendió una señal de atención de cara a los próximos meses. Para Mario Hernández, gerente de Sustentabilidad del proyecto cuprífero Los Azules, el escenario es excepcional y obliga a la provincia a anticiparse a lo que podría ocurrir cuando las temperaturas comiencen a subir.
Durante una entrevista en el programa De Sobremesa, Hernández calificó la situación como un “evento histórico” y planteó la necesidad de analizar el fenómeno teniendo en cuenta no solamente la cantidad de nieve acumulada, sino también la velocidad con la que esa reserva de agua comenzará a transformarse en escorrentía.
“Tenemos que prepararnos. En nuestro ADN minero está el análisis de riesgo y de las condiciones naturales. Nos ocupamos del tema y me parece que no sé si se está manejando en la escala correcta”, sostuvo.
La incógnita: cuándo y cómo bajará el agua
El especialista explicó que todavía no es posible determinar con precisión qué volumen de agua llegará finalmente a los ríos, ya que el comportamiento del deshielo estará directamente condicionado por las condiciones meteorológicas.
“Va a depender mucho de algo que no podemos predecir: qué va a pasar con la salida de la primavera y el próximo verano”, señaló Hernández, quien planteó dos escenarios diferentes: un período caluroso y seco, que aceleraría el deshielo, o condiciones más frescas y húmedas, que podrían hacerlo más gradual.
La magnitud de la acumulación ya puede observarse en distintos sectores de la Cordillera. Hernández relató que durante una reciente visita a Barreal encontró valles que habitualmente permanecían descubiertos y que actualmente aparecen completamente cubiertos de nieve.
Para el directivo, ese fenómeno representa una importante reserva hídrica, pero también plantea un desafío: determinar a qué velocidad llegará ese volumen de agua a los cauces sanjuaninos.
Más nieve, más lluvias y la posibilidad de mayores caudales
A la nieve acumulada deberá sumarse otro factor: las precipitaciones que puedan registrarse durante el verano.
“Ese escurrimiento que se va a venir en el verano va a estar muy determinado por las temperaturas, las condiciones climáticas, si va a haber más precipitaciones o no, a lo cual también hay que agregarle las lluvias del verano, que aumentan el caudal”, explicó.
En ese sentido, Hernández fue contundente al anticipar el posible comportamiento del principal cauce de la provincia:
“Me parece que el río San Juan va a tener un caudal muy, muy interesante”.
El escenario presenta una diferencia importante respecto de otros fenómenos extraordinarios registrados en la provincia. Según explicó, mientras algunos episodios del pasado estuvieron vinculados con crecidas repentinas y difíciles de anticipar, en este caso existe una variable que puede ser monitoreada: la evolución de las temperaturas y su impacto sobre el deshielo.
Por eso, el desafío para San Juan será anticiparse. La nieve representa una noticia positiva después de años marcados por la escasez hídrica, pero también exige planificación, monitoreo de los cauces y preparación de la infraestructura para un eventual aumento significativo de los caudales.
Los Azules y el vínculo con las comunidades
Durante la entrevista, Hernández también relacionó la actividad minera con la responsabilidad de las empresas frente a las necesidades de las comunidades donde desarrollan sus proyectos.
En ese marco, mencionó la posibilidad de colaborar en obras vinculadas con defensas de los ríos y mejoras en las redes de riego, particularmente en Calingasta.
“Los problemas de uno son los problemas de todos, porque mis compañeros de trabajo también viven en Barreal, Tamberías y Villa Calingasta”, afirmó.
El ejecutivo también se refirió a los indicadores de aceptación del proyecto Los Azules. Según los datos mencionados durante la entrevista, el emprendimiento registra 97% de aceptación social y 90% de confianza.
Hernández aseguró además que integrantes de la compañía mantuvieron encuentros directos con más de 6.500 personas para explicar las características del proyecto y sus alcances.
En materia de formación, destacó programas desarrollados en conjunto con instituciones educativas y organizaciones locales. Entre ellos mencionó una diplomatura en Seguridad Patrimonial destinada a habitantes de Calingasta, que alcanzará a 70 personas, con 40 becas financiadas por Los Azules, 20 por Huarpe y 10 por la Universidad Católica de Cuyo.
El invierno dejó la reserva; el verano definirá el escenario
La Cordillera sanjuanina atraviesa un escenario poco habitual por la magnitud de la nieve acumulada. Ahora comienza una etapa clave: el comportamiento de las temperaturas determinará cuánto de esa nieve se convertirá en agua y en qué velocidad llegará a los ríos.
Para San Juan, después de años de sequía y restricciones hídricas, el desafío será aprovechar esa abundancia sin subestimar los riesgos que puede traer aparejada.
La nieve ya está en la Cordillera. La pregunta que comienza a cobrar fuerza es cuánto agua generará y qué tan preparada estará la provincia para recibirla.













