
En el marco del Día de la Industria, el presidente de la Unión Industrial de San Juan, Leonardo De la Vega, realizó un duro diagnóstico sobre la realidad que atraviesa el sector y advirtió que actualmente “no hay condiciones para festejar”. El dirigente sostuvo que la industria viene atravesando años complejos y que las dificultades se profundizaron especialmente desde 2023.
“Es un día especial, como industriales lo vivimos así. Sin embargo, creo que no hay condiciones para poder festejar por cómo nos encontramos y por el rol que forma parte este sector productivo para el Gobierno nacional, que no da señas de darle importancia”, afirmó De la Vega.
El presidente de la entidad industrial señaló que el escenario actual no puede analizarse como una situación aislada, sino como la continuidad de un período prolongado de estancamiento y retroceso. Según explicó, la industria argentina lleva años sin lograr un crecimiento sostenido y en los últimos dos años recibió un fuerte impacto.
“Tenemos una caída sostenida después de años en que la industria no crecía desde hace 12 años, pero en los últimos dos años, desde 2023 hacia acá, ha sido significativamente golpeada. Entonces no vemos mucho motivo de festejo”, sostuvo.
De la Vega además señaló que los indicadores actuales muestran una nueva caída en comparación con el año anterior, en un contexto en el que 2025 también había sido considerado un período negativo para el sector.
“Tenemos una baja respecto al año anterior, teniendo en cuenta que en 2025 también decíamos lo mismo, que teníamos una mala comparación, que fue 2024, y tuvimos mal año”, explicó.
Para el dirigente, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la industria es la combinación de una demanda debilitada con costos elevados que dificultan el funcionamiento de las empresas. La menor capacidad de consumo repercute directamente sobre las ventas y, por lo tanto, sobre los niveles de producción.
“Los problemas son los mismos que se vienen poniendo sobre la mesa hace muchos años y justo hoy lo agrava la baja demanda”, afirmó.
En ese sentido, De la Vega enumeró distintos factores que afectan la competitividad de las empresas industriales argentinas. Entre ellos mencionó los elevados costos logísticos, las dificultades de infraestructura y la presión impositiva, además de la competencia que representan determinados productos importados.
“Los problemas generales de la industria son la falta de competitividad por el costo logístico, la dificultad en la infraestructura que tenemos y la carga impositiva frente a otros productos de importación que, en algunos casos, ni siquiera están arancelados”, cuestionó.
A estos factores se sumó, según planteó, el fuerte incremento registrado en los costos de la energía, que se convirtió en otro de los elementos que impactan de manera directa sobre las estructuras de costos de las industrias.
“En este último tiempo el costo energético pasó a ser súper significativo porque tenemos un aumento del 308% en el costo de energía. Entonces hoy se ve al sector atravesado por diferentes dificultades”, remarcó.
Sin embargo, más allá de los costos y de los problemas estructurales que arrastra la actividad, De la Vega ubicó a la falta de demanda como la principal preocupación de los industriales en el escenario actual.
“Creo que la mayor problemática en la que hay más preocupación es la demanda. Si no podemos vender nuestros productos es difícil sostener la actividad”, advirtió.
La situación genera preocupación no sólo por el nivel de producción de las fábricas, sino también por su impacto sobre el empleo y sobre el entramado de empresas que dependen de la actividad industrial. Para el sector, la combinación entre menor consumo, aumento de costos y dificultades de competitividad plantea un escenario complejo para sostener los niveles de actividad.
De esta manera, el Día de la Industria encontró al sector sanjuanino lejos de un clima de celebración. Desde la Unión Industrial plantearon la necesidad de atender los problemas que afectan a las empresas y de generar condiciones que permitan recuperar la demanda, mejorar la competitividad y sostener la actividad productiva.













