
El dirigente minero Marcelo Álvarez fue el orador central de la Cena Anual de la Fundación Minera de Chile, un encuentro que reunió a autoridades de Chile y Argentina, representantes de la industria, trabajadores, comunidades y distintos actores vinculados al sector minero. En el marco de agosto, considerado el mes de la minería, Álvarez propuso ampliar la mirada sobre el desarrollo minero y poner el foco no solamente en la producción y las inversiones, sino también en el impacto que la actividad deja a largo plazo.
Durante su intervención, planteó una pregunta central: ¿cuál será el verdadero legado de la minería latinoamericana dentro de cincuenta años? En ese sentido, sostuvo que el balance de la actividad no debería medirse únicamente por la cantidad de cobre u oro producido, sino también por las capacidades construidas, las oportunidades generadas y la fortaleza que adquieren los territorios después de la presencia de un proyecto minero.
Álvarez destacó además que la confianza constituye una condición fundamental para el desarrollo y remarcó la necesidad de avanzar hacia un modelo de trabajo conjunto entre comunidades, gobiernos, universidades y empresas. La propuesta apunta a construir una matriz productiva más amplia que permita generar oportunidades que trasciendan la vida útil de las minas.
El dirigente también agradeció a la Fundación Minera de Chile y a su presidenta, María Lucila Alarcón Oliva, por el trabajo destinado a acercar la minería a las personas y generar espacios de diálogo entre los distintos sectores. Finalmente, reconoció especialmente a los trabajadores y trabajadoras mineras, a quienes señaló como protagonistas fundamentales de ese legado que la actividad puede construir en América Latina.













