

La actualización automática de las dietas de los senadores nacionales volvió a instalar una fuerte controversia en el escenario político argentino. Los tres representantes de San Juan en la Cámara Alta, Sergio Uñac, Bruno Olivera y Celeste Giménez, pasaron a percibir ingresos brutos superiores a los 11,6 millones de pesos mensuales, una cifra que volvió a abrir el debate sobre los salarios de la dirigencia política en un contexto económico marcado por la inflación, la pérdida del poder adquisitivo y el ajuste del gasto público.
El incremento no respondió a una votación reciente ni a una decisión específica de los legisladores, sino al mecanismo aprobado por el propio Senado durante 2024, mediante el cual las dietas quedaron atadas a las paritarias del personal legislativo. Cada vez que los trabajadores del Congreso obtienen una actualización salarial, el mismo porcentaje impacta automáticamente en las remuneraciones de los senadores.
De esta manera, los tres legisladores que representan a San Juan —el justicialista Sergio Uñac, la también justicialista Celeste Giménez y el libertario Bruno Olivera— quedaron comprendidos en el nuevo esquema y comenzaron a cobrar más de 11,6 millones de pesos brutos por mes, antes de los descuentos por aportes previsionales, obra social e impuestos. Hasta la actualización, las dietas rondaban los 10,2 millones de pesos, por lo que el incremento volvió a poner el foco sobre los ingresos de la dirigencia nacional.
El sistema de remuneraciones vigente establece que la dieta está integrada por 2.500 módulos básicos, 1.000 módulos por gastos de representación y 500 módulos adicionales en concepto de desarraigo, beneficio que perciben la mayoría de los legisladores del interior del país. En total, quienes reúnen todos esos conceptos reciben el equivalente a 4.000 módulos.
A ese esquema se suma una dieta anual adicional, incorporada también durante 2024, que funciona como un decimotercer haber y busca equiparar el régimen de los senadores con el aguinaldo que perciben otros trabajadores.
La actualización volvió a generar cuestionamientos debido a la marcada diferencia entre las remuneraciones de los integrantes del Senado y los ingresos de amplios sectores de la sociedad. La discusión cobra mayor relevancia en un escenario donde el Gobierno nacional sostiene una política de fuerte ajuste fiscal, mientras jubilados, trabajadores y empleados públicos enfrentan una constante pérdida del poder adquisitivo.
En ese contexto, la vicepresidenta de la Nación y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, sostuvo en reiteradas oportunidades que no tiene facultades para modificar unilateralmente las dietas, ya que el régimen fue aprobado por los propios senadores. Como alternativa, impulsó la posibilidad de que cada legislador pueda renunciar voluntariamente a una parte de sus ingresos o donar ese monto a instituciones de bien público.
Hasta el momento, no trascendió que alguno de los tres senadores por San Juan haya rechazado el último incremento ni comunicado públicamente la donación de la diferencia generada por la actualización automática. En consecuencia, Sergio Uñac, Bruno Olivera y Celeste Giménez continúan alcanzados por el esquema vigente y perciben remuneraciones que superan los 11,6 millones de pesos brutos mensuales, una cifra que volvió a alimentar el debate sobre los privilegios de la política y el nivel de ingresos de los representantes nacionales frente a la realidad económica que atraviesa el país.













