
El escándalo político que sacude al departamento de Sarmiento desde diciembre pasado tiene nombre y apellido: Lucas Gómez. Este concejal, que hasta entonces respondía al intendente Alfredo Castro dentro del bloque Cambia San Juan, decidió pegar el portazo y pasarse a La Libertad Avanza, el partido de Javier Milei. Fue el 6 de diciembre de 2025, y lo que parecía un simple cambio de camiseta terminó siendo el detonante de una crisis institucional que todavía no encuentra freno.
La movida no fue menor porque Gómez era el presidente del Concejo Deliberante y, al irse, se llevó puesta la mayoría del oficialismo. De golpe, el bloque del intendente pasó de tener tres concejales a quedarse con dos, mientras que el peronismo mantenía sus tres bancas. Eso dejó a Castro en una posición incómoda, con las manos atadas para aprobar ordenanzas y con un Concejo que se le empezaba a escapar de las manos. Gómez, en cambio, se aseguró el respaldo de los ediles del PJ para seguir al frente del cuerpo legislativo, una jugada política que muchos vieron como un golpe de tablero perfectamente calculado.
El argumento que dio el concejal para justificar su salida fue netamente ideológico. Dijo que siempre se sintió cerca de las ideas del presidente Milei y que el diálogo con el intendente Castro ya era inexistente. «Comparto su forma de pensar y de trabajar para que el país salga adelante», declaró en aquel momento, cerrando filas con el armador local de LLA, el diputado José Peluc. Pero puertas adentro, todos sabían que la pelea venía por el poder y por conservar la silla de presidente del Concejo, que justo renovaba autoridades días después.
El intendente Castro no se quedó de brazos cruzados y salió con los tapones de punta. Presentó un amparo judicial argumentando que Gómez era un tránsfuga y que, de acuerdo al artículo 19 de la ley orgánica de municipalidades, la presidencia del Concejo le corresponde a alguien de la lista del intendente electo. Pero la Justicia le dio un baldazo de agua fría en febrero de este año: la Cámara Civil de San Juan rechazó el pedido y ratificó a Gómez en el cargo. Los jueces fueron claros al decir que la ley exige haber sido electo por esa lista, pero no obliga a mantener la misma afiliación política después de asumir. El fallo fue lapidario para Castro, que además de perder en los tribunales, ahora tiene que pagar con fondos municipales los honorarios de la abogada que representó al Concejo en ese litigio.
Pero la pelea siguió subiendo de tono y hace apenas unos días explotó un nuevo capítulo. A principios de junio, el Concejo Deliberante, con Gómez a la cabeza, decidió suspender por siete días a los concejales oficialistas Valeria Ríos y José Luis Fernández. ¿El motivo? Estos dos ediles se habían ido a mitad de una sesión extraordinaria en febrero, justo cuando se estaba tratando el tema de las presentaciones judiciales que ellos mismos habían impulsado contra la reelección de Gómez. La mayoría del cuerpo consideró que eso era una falta grave y aplicó el reglamento interno con todo el peso, incluyendo el descuento de haberes. Los suspendidos, por supuesto, ya anunciaron que van a impugnar la sanción, así que el ida y vuelta judicial y político promete seguir sumando capítulos.
En definitiva, lo que arrancó como la decisión personal de un concejal de cambiar su lealtad partidaria se convirtió en una bola de nieve que hoy tiene a Sarmiento con un intendente sin poder legislativo, un Concejo partido al medio y dos ediles sancionados. El pase de Gómez a La Libertad Avanza no sólo modificó el mapa político del departamento, sino que destapó una grieta profunda que ya no se sabe si se resolverá en las urnas, en los expedientes judiciales o con más suspensiones cruzadas. Mientras tanto, la gestión municipal sigue en pausa, atrapada en medio de esta interna que cada día parece enredarse un poco más.













