
La preocupación, para algunos ya convertida en abierta desesperación política, comenzó a ganar terreno en los búnkeres de campaña de Cambia San Juan o Frente Por San Juan. En los últimos días, un puñado de encumbrados operadores políticos empezó a evaluar con seriedad una serie de «sugerencias» que bajan directamente desde las oficinas operativas de la City porteña y de sectores empresariales fuertemente ligados a la actividad minera. La propuesta que circula en esas mesas de rosca es drástica: impulsar la fórmula integrada por Roberto Basualdo (Producción y Trabajo / Cambia San Juan) y José Peluc (ADN / La Libertad Avanza).
El runrún no es nuevo, pero adquirió fuerza tras el cierre de la última Expo Minera en la provincia. En los pasillos de aquel evento se especuló largamente con dos hitos políticos que debían otorgarle al gobernador Marcelo Orrego el oxígeno necesario para relanzar su gestión y reposicionarse ante el electorado local, especialmente frente a los sectores clave que lo ungieron en el cargo. El primero era una cumbre de neto corte político con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, destinada a clarificar y consolidar los términos de la alianza con el armado libertario. El segundo, una escala sanjuanina en la visita de Mauricio Macri a Mendoza.
Ninguno de los dos escenarios se concretó. En contrapartida, el costo político de alinearse con las exigencias de la Casa Rosada en el Congreso de la Nación comenzó a pasarle una factura alta a Orrego. Esto ocurre a pesar de los esfuerzos discursivos del vicegobernador Fabián Martín, quien insiste públicamente en acelerar un armado conjunto con La Libertad Avanza. En Buenos Aires, el diagnóstico de los armadores políticos es pragmático y frío: las últimas elecciones parlamentarias en San Juan representan un antecedente peligroso de cara a las generales de 2027.
A este panorama se suma un peronismo local que abandonó la modorra y se puso fuertemente en movimiento. El reclamo ya no se limita a los intendentes justicialistas que exigen al Ejecutivo provincial una mayor tajada de los fondos coparticipables; ahora son las principales figuras del PJ con aspiraciones estructurales las que empezaron a reactivar a sus punteros en el territorio.
El tablero peronista exhibe múltiples movimientos simultáneos. A nivel nacional, el senador Sergio Uñac formalizó su candidatura presidencial con una presencia sostenida en los principales medios porteños. En paralelo, el exgobernador José Luis Gioja busca perfilarse como el referente predilecto de Axel Kicillof en la provincia, potenciando el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y desempolvando viejos cuadros del PJ local. En el plano comunal, los intendentes Fabio Aballay, de Pocito, y Carlos Munisaga, de Rawson, iniciaron recorridas de cabotaje a las que se sumó el exjefe departamental de Chimbas, Fabián Gramajo. En tanto, el diputado nacional Cristian Andino mantiene la misma estrategia de hace tres años: caminar e ir sumando kilómetros en el interior de San Juan. Más allá de las lógicas tensiones internas, el justicialismo logró unificar una dinámica de despliegue que terminó por eclipsar la agenda del frente gobernante.
¿Por qué Roberto Basualdo?
Cuando el fundador de Producción y Trabajo decidió dar un paso al costado de la primera línea institucional, argumentó que lo hacía para abocarse de lleno a sus negocios privados. Sin embargo, jamás firmó su acta de defunción política. Ese es el hilo conductor que hoy intentan recuperar los operadores de la City porteña, quienes recuerdan que, al momento de su retiro, el empresario gozaba de una altísima imagen positiva y de mediciones que los encuestadores todavía consideran envidiables.
Quienes muestran mayor apuro por reintroducir a Basualdo en la escena electoral son los empresarios enrolados en las filas de Cambiemos, junto a un grupo de exfuncionarios de ese espacio que hoy reportan en las grandes ligas de las corporaciones mineras. En las mesas de negocios el análisis es estrictamente financiero: ven como una necesidad imperiosa contar con un gobernador capaz de defender sus intereses y, fundamentalmente, con el peso suficiente para contraer deuda en organismos internacionales de crédito para financiar las obras de infraestructura vial y energética que la gran minería exigirá a corto plazo. A los ojos de este círculo rojo, Orrego carece del perfil necesario para comprender la complejidad del universo de las grandes inversiones.
Los cortocircuitos con el sector ya se traducen en datos concretos. Fuentes confiables confirmaron que la firma McEwen Copper Inc. —propietaria del total del proyecto Los Azules en Calingasta— habría presentado la semana pasada su plan de trabajo ante proveedores locales, delineando la estrategia para la campaña que arranca en agosto. Durante ese encuentro, la queja recurrente habría apuntado a la parálisis burocrática: la empresa tendría trabados más de 15 permisos clave ante el gobierno provincial. El caso más crítico sería el de la Dirección de Hidráulica, de la cual dependen los estudios técnicos para definir si podrían levantar un puente indispensable sobre el río San Juan. En el lenguaje de las multinacionales, esa incertidumbre administrativa estira los plazos y pone en riesgo el inicio de la explotación real.
El incentivo para una eventual postulación de Basualdo no proviene únicamente del sector corporativo; también late en las entrañas de Cambia San Juan y del propio partido Producción y Trabajo. No existe mesa de café política en la provincia donde los dirigentes de la coalición oficialista no desgranen reproches hacia la conducción de Marcelo Orrego. Le cuestionan una tendencia al absolutismo, la escasez de canales de diálogo real, la nula participación otorgada a los socios en los actos oficiales y la cesión de parcelas de poder a sellos políticos que recalaron en la Legislatura bajo el ala del uñaquismo.
La crítica hacia los «funcionarios que no funcionan» suele concentrarse en la figura del secretario general de la Gobernación, Emilio Achem, a quien responsabilizan de los principales traspiés de la administración. En el armado oficialista todavía perdura el malestar por su viaje de vacaciones a Miami en momentos en que el gobierno atravesaba una durísima y sensible paritaria docente; muchos, de hecho, apostaban a que no regresaría a su despacho.
¿Por qué José Peluc?
La inclusión de José Peluc en una eventual fórmula gubernamental responde estrictamente a la acumulación de capital político que logró cosechar en San Juan durante los dos años de gestión de Javier Milei, apalancado en su acceso directo al entorno de Karina Milei.
Peluc posee un recorrido singular. Formado políticamente en las filas del peronismo bajo el ala del histórico dirigente cervecero José Ubaldo Montaño —de quien fue director de Juventud en el entonces Ministerio de Acción Social— y con un paso posterior por la conducción del Movimiento Barrios de Pie, exhibe como su mayor cucarda de gestión política la etapa en la que presidió Producción y Trabajo. Bajo su conducción, el basualdismo tuvo el bloque de diputados provinciales más numeroso de su historia, mientras su líder histórico se concentraba en la arena parlamentaria nacional.
El conocimiento mutuo entre Basualdo y Peluc es total; integraron en su momento una de las sociedades políticas más eficaces del escenario local, un detalle que los estrategas porteños no pasan por alto. Sin embargo, en el último bienio Peluc edificó una estructura propia que Orrego no pudo contrarrestar: retiene bajo su órbita a un senador y a dos diputados nacionales. A esto se le suma una capilaridad territorial de la que Producción y Trabajo hoy carece. En el mapa actual, La Libertad Avanza cuenta con terminales y representación en cada uno de los departamentos de San Juan, superando en despliegue militante al PRO, a ACTUAR, al Bloquismo, a la UCR y al propio partido oficialista.
Esa densidad organizativa es la que seduce a los armadores de Buenos Aires. En los borradores de la City se contempla que el espacio libertario no solo debería quedarse con la vicegobernación, sino también encabezar las listas en distritos de peso como Capital, Rawson y Chimbas, tres comunas que concentran el 43,64% del padrón electoral de la provincia. El argumento técnico radica en las legislativas de 2025, donde los libertarios aventajaron al orreguismo e incluso quedaron a escasos votos de arrebatarle el podio en dos bastiones históricos de Producción y Trabajo: Rivadavia y Santa Lucía.
Mientras la opción Basualdo-Peluc es fogoneada por operadores financieros y exfuncionarios macristas reconvertidos al negocio minero, la realidad diaria acorrala a la gestión provincial. Las últimas encuestas locales ubican a Marcelo Orrego relegado a un cómodo tercer puesto, con apenas el 26% de intención de voto. En la calle, la conflictividad social no da tregua: taxistas y remiseros preparan nuevas movilizaciones en reclamo por la aplicación de la Ley de Tránsito y Transporte; los porteros de escuelas aumentan la presión por recategorizaciones, pases a planta y mejoras salariales; el sector médico amenaza con medidas de fuerza directas y el comercio minorista ya no encuentra herramientas para dinamizar el consumo.
Con todo, el destino de la eventual dupla Basualdo-Peluc permanece atado de manera indefectible a la suerte del programa macroeconómico que pilotean Javier Milei y Luis “Toto” Caputo. En esta etapa del ciclo político, los analistas coinciden en que ya no alcanza con exhibir una desaceleración de la inflación o con mantener abiertas las líneas de financiamiento con el Fondo Monetario Internacional y otros organismos de crédito. Para consolidar cualquier armado electoral en San Juan y el país, el oficialismo nacional necesitará mostrar resultados palpables en la economía real: recuperar el poder adquisitivo del salario, reactivar los niveles de empleo y frenar la recesión. Sin esos pilares, la sustentabilidad del propio esquema libertario en el poder entrará en terreno de descuento.
FUENTE: Diario El Tribuna, especial para Diario Las Noticias













