
Los senadores Eduardo «Wado» de Pedro y Mariano Recalde desplegaron una intensa agenda en la provincia. Advirtieron por la pérdida de 14 mil empleos, el cierre de 336 fábricas y el ahogo a las universidades. Además, en la antesala del 24 de marzo, visitaron centros de memoria y se reunieron con la cúpula de la CGT local y con el titular de la Pastoral Social.
En lo que se perfila como un movimiento de reorganización y demostración de fuerza del peronismo desde el interior del país, los senadores nacionales y referentes de La Cámpora, Eduardo «Wado» de Pedro y Mariano Recalde, desembarcaron en La Rioja para desarrollar una agenda de alto voltaje político. Con el gobernador Ricardo Quintela como anfitrión y aliado estratégico, los dirigentes no escatimaron críticas hacia las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei, trazando un panorama sombrío sobre el impacto de la gestión libertaria en el entramado productivo, laboral y educativo de la provincia.
La gira, que se produce a escasos días de conmemorarse el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976, tuvo un fuerte componente simbólico anclado en los derechos humanos, pero rápidamente viró hacia la coyuntura económica y el armado opositor frente a la Casa Rosada.
El impacto de la motosierra: desempleo y parálisis productiva
El plato fuerte de la visita política fue el encuentro en la sede de la CGT riojana, donde De Pedro y Recalde fueron recibidos por representantes de más de 60 gremios, acompañados por los senadores locales Florencia López y Fernando Rejal. El diagnóstico que trazaron los dirigentes sobre la situación provincial fue alarmante.
«En La Rioja, el gobierno de Milei frenó obras esenciales como el Hospital de Chilecito y el Polo Tecnológico, empujó a 336 fábricas a la quiebra y dejó a más de 14 mil trabajadores sin empleo», sentenció De Pedro, apuntando directamente a las consecuencias de la paralización de la obra pública y la recesión.
En la misma línea, Recalde hizo foco en el impacto de la reciente reforma laboral impulsada por el oficialismo. El senador porteño no solo debatió este tema con los sindicalistas —a quienes llamó a «organizarse en cada lugar para enfrentar este modelo»— sino que también encabezó un encuentro con el Consejo de Abogados de la provincia para analizar las profundas implicancias jurídicas e institucionales de la normativa, a la que consideran un avance inconstitucional sobre los derechos de los trabajadores.
Alianza con la Iglesia y guiño a la Pastoral Social
En un claro gesto de acercamiento a los sectores eclesiásticos más críticos de la situación social, la comitiva mantuvo una reunión a solas con Monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y actual presidente de la Pastoral Social a nivel nacional. Este no es un dato menor: la Pastoral Social es el brazo político de la Iglesia Católica en la Argentina y una de las voces que más viene advirtiendo sobre el deterioro de las condiciones de vida en los sectores vulnerables.
Según relató De Pedro, el encuentro giró en torno a «las dificultades que atraviesan las familias argentinas y la necesidad de construir una Argentina más justa». Posteriormente, visitaron juntos la tumba del beato Enrique Angelelli, el obispo asesinado por la dictadura cívico-militar hace casi medio siglo, a quien reivindicaron como «un hombre que eligió estar del lado de los postergados».
Conflicto universitario y Derechos Humanos
La agenda de Recalde incluyó también una visita a la Universidad Nacional de Chilecito (UNdeC), sumándose al reclamo federal por el presupuesto de la educación superior. El dirigente dialogó con estudiantes, docentes y no docentes, denunciando que el Gobierno nacional «no cumple con la ley de financiamiento» y somete a las instituciones a un ahogo sistemático.
Finalmente, el eje de la Memoria atravesó transversalmente la gira. A medio siglo del 24 de marzo de 1976, De Pedro visitó el Espacio de la Memoria de La Rioja —ex centro clandestino de la Policía Federal y el Batallón 141—, donde destacó el rol del gobernador Quintela y de las gestiones kirchneristas para transformar esos espacios de horror.
«La realidad duele, pero frente a eso hay compañeros que no se resignan. Vamos a recorrer el país, escuchar y organizarnos. Hay una Argentina que quiere producir, trabajar y salir adelante», concluyó De Pedro, dejando en claro que el peronismo busca salir de su letargo para capitalizar el malestar social generado por la recesión y construir un polo de resistencia activa desde las provincias.
















