
La economista y politóloga Gabriela Lirussi advirtió que el aumento del endeudamiento de los trabajadores, especialmente a través de tarjetas de crédito, es una consecuencia directa de la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del costo de vida. Sus declaraciones se dan en el marco de datos difundidos por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que evidencian un crecimiento en la morosidad de las familias, alcanzando niveles que no se registraban desde hace dos décadas.
Según explicó, la crisis de consumo en el país no es reciente, sino que se arrastra desde fines de 2023 y se profundizó durante el verano. En ese contexto, señaló que gran parte de los ingresos de los trabajadores se destina actualmente a cubrir servicios básicos, como tarifas públicas, lo que reduce significativamente la capacidad de compra.
“La gente no se endeuda para consumir bienes no esenciales, sino para comprar alimentos en el supermercado”, afirmó Lirussi. En ese sentido, remarcó que el uso de tarjetas de crédito se ha convertido en una herramienta para financiar gastos cotidianos, lo que genera un círculo difícil de sostener cuando los salarios no alcanzan para cubrir los resúmenes mensuales.
La especialista también vinculó esta situación con la caída de la actividad económica y la pérdida de empleos. Indicó que la contracción del consumo impacta directamente en la producción, generando un efecto en cadena sobre la economía. “Si no hay consumo, no hay actividad productiva”, sintetizó.
Otro factor que agrava el escenario es el nivel de las tasas de interés. Según se mencionó en la entrevista, el costo financiero total de algunos créditos puede alcanzar hasta el 350% anual, lo que dificulta aún más la posibilidad de cancelar deudas. En este contexto, muchas familias optan por pagar el mínimo de la tarjeta y refinanciar el resto, incrementando el endeudamiento.
Lirussi también cuestionó la forma en que se mide la inflación, al considerar que los índices actuales no reflejan el impacto real en los hogares. “Para muchas familias, el aumento en alimentos y servicios representa el 100% de su gasto, no un porcentaje”, explicó.
Además, advirtió sobre nuevas modalidades de endeudamiento, como el acceso al crédito por parte de jóvenes a través de billeteras virtuales, lo que puede trasladar la carga financiera a los hogares.
Por último, la analista planteó que la falta de recursos limita las expectativas y la confianza, dos pilares fundamentales de la economía. En ese sentido, alertó sobre un deterioro en la calidad de vida y un proceso de “empobrecimiento de la clase media”, cada vez más cerca de los niveles de pobreza.
“La Argentina está atravesando una transformación social profunda, donde se amplía la brecha entre sectores de altos ingresos y una mayoría con dificultades para sostener su nivel de vida”, concluyó.
















