

Con la negociación salarial como eje central, los gremios docentes volverán a sentarse a la mesa paritaria con el Gobierno provincial en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y una creciente preocupación por las condiciones laborales y de salud. La reunión, prevista originalmente para el viernes 6 de febrero, marca el inicio de un proceso que el sector considera clave de cara al ciclo lectivo 2026 y cuyos planteos mantienen plena vigencia dia de hoy.
Los sindicatos UDAP, AMET y UDA coinciden en que los salarios docentes han quedado desfasados frente al aumento sostenido del costo de vida. Servicios, alimentos y gastos en salud encabezan la lista de rubros que más impactaron en los ingresos, generando una situación que, según advierten, se volvió insostenible para miles de trabajadores de la educación.
Desde AMET, su secretario general Daniel Quiroga señaló que la expectativa está puesta en conocer la propuesta oficial para “recomponer, al menos en parte, la pérdida del poder adquisitivo registrada en diciembre y enero”. Además, remarcó la necesidad de revisar los decretos 1890 y 197, que regulan el sistema de puntajes para acceder a cargos directivos. “Hoy no conviene asumir cargos directivos, y eso va en detrimento del sistema educativo. Los sueldos son bajos, la salud no está funcionando y la realidad cotidiana es muy dura”, afirmó.
Por su parte, la secretaria general de UDA, Karina Navarro, advirtió que las proyecciones oficiales no reflejan la situación económica real y que la negociación arranca con un desfasaje acumulado del 2,8%. En ese marco, subrayó que la prioridad es una recomposición salarial inmediata, pero también puso el foco en otros reclamos estructurales: la titularización docente, la regularización de expedientes atrasados, mejoras en las prestaciones de la Obra Social Provincia, el incremento de radios, el tratamiento del concurso de ascenso y la aplicación efectiva de la normativa para los Gabinetes Técnicos Interdisciplinarios.
La agenda paritaria, así, excede lo estrictamente salarial y plantea un escenario de múltiples demandas que los gremios consideran impostergables. Con el inicio del ciclo lectivo cada vez más cercano, el resultado de estas negociaciones será determinante para el clima educativo y para la posibilidad de garantizar estabilidad, previsibilidad y mejores condiciones para la docencia.
















