
Argentina y Estados Unidos concretaron un acuerdo comercial recíproco en Washington, firmado este jueves por el canciller Pablo Quirno y representantes de la administración de Donald Trump, que marca un nuevo paso en la integración económica bilateral. El pacto se selló en la sede de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y, tras la firma, entrará en un proceso de publicación oficial para conocer sus detalles sector por sector.
El acuerdo de comercio e inversión recíprocos busca impulsar un crecimiento sostenido mediante la eliminación de barreras arancelarias y no arancelarias, la protección de la propiedad intelectual y la apertura de mercados para bienes manufacturados y agrícolas entre ambos países. Su objetivo declarado es “ampliar oportunidades, crear un entorno transparente y fortalecer el intercambio” entre las economías.
Un aspecto clave del texto firmado es la cooperación en materia de minerales críticos, recursos de alta importancia económica considerados esenciales para tecnologías emergentes como baterías, energías renovables y electrónica avanzada. Según el acuerdo, Argentina y Estados Unidos se comprometen a facilitar tanto la inversión como el comercio de estos materiales estratégicos, integrándolos en las cadenas de valor global.
Paralelamente, durante la misma estadía en Washington, las autoridades argentinas y norteamericanas sellaron un Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos. Este convenio específico apunta a consolidar cadenas de suministro más resilientes y competitivas, facilitar la llegada de capitales de largo plazo y cooperar en áreas como mapa geológico, reciclaje y gestión de materiales.
Para el sector minero argentino, este tipo de acuerdos representa un reconocimiento explícito de su potencial estratégico en un contexto global donde la demanda de minerales como litio, cobre, níquel, cobalto y tierras raras crece aceleradamente, impulsada por la transición energética y la electrificación del transporte. Países como Argentina, con importantes reservas de litio y otros recursos, podrían posicionarse como proveedores clave para industrias tecnológicas estadounidenses y atraer inversiones directas para exploración y procesamiento.
Las implicancias económicas para la minería local van más allá de solo exportar materia prima: la apertura de mercados y la cooperación técnica pueden facilitar la creación de cadenas industriales más complejas dentro del país, potenciamiento de centros de procesamiento y transferencia de tecnología. Esto podría reducir la dependencia de exportaciones sin valor agregado y fomentar inversiones que generen empleo y divisas.
Sin embargo, la implementación de estos acuerdos —tanto el marco comercial como el de minerales críticos— requerirá acciones concretas a nivel legislativo y administrativo en Argentina, incluyendo posibles reformas regulatorias y mecanismos de seguimiento para asegurar que los beneficios se materialicen en el mediano y largo plazo para la minería nacional.
















