
Se dice que el corazón de la industria manufacturera es la metalúrgica. El sector tiene la característica de agrupar, en diferentes rubros, a las tres mediciones según el tamaño de las empresas: pequeñas, medianas y grandes. Además, es proveedora de otras industrias como la automotriz, la construcción, la maquinaria, la energía y el consumo masivo. Concentra la mayor cantidad de empleados manufactureros y representa el mayor nivel de incremento de valor agregado.
Es por todo esto que el movimiento del sector metalúrgico y siderúrgico es una muestra de cómo evoluciona la producción manufacturera en el país. Y, para algunas interpretaciones estructuralistas, si este sector no presenta números en verde, no puede haber una recuperación real, al menos en la industria. La noticia es relativamente positiva.
Es por esto que el último informe publicado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) confirma —y, obviamente, preocupa— la mala hora de la industria argentina de base. Según la entidad, en 2025 hubo una caída de 1,3% de diciembre a noviembre, lo que provocó que el año cerrara con una baja notable de 7,1%, además de fuertes pérdidas en sectores estratégicos y un uso de la capacidad instalada ubicado en el 44%, uno de los valores históricos más bajos.
En el acumulado, el retroceso entre 2025 y 2024 fue de 0,5%, recortando el dramático 12,1% que se había registrado entre 2024 y 2023. Según la entidad, el sector se encuentra hoy un 19,8% por debajo de sus niveles máximos recientes.
En el análisis hacia el interior de la industria metalúrgica, se registraron caídas generalizadas en todos los subsectores estratégicos, tales como fundición (-19,8%), equipo eléctrico (-7,1%), autopartes (-5,8%), bienes de capital (-5,4%) y maquinaria agrícola (-8,5%), mientras que carrocerías y remolques fue el único rubro con un incremento del 1,5%.
Para el presidente de Adimra, Elio Del Re, “el cierre de 2025 muestra un retroceso incluso frente a un año ya muy regresivo como fue 2024, lo que pone de manifiesto las dificultades que atraviesa la industria metalúrgica. Este escenario vuelve indispensable la implementación de una política industrial integral”. Y agregó: “El nivel de importaciones crece a un ritmo superior al 70% interanual y golpea de lleno a la producción nacional. A ello se suma un consumo en marcado retroceso, configurando un panorama preocupante para el sector y para el empleo industrial que genera”.
Con respecto a la situación de las principales provincias metalúrgicas, todas registraron caídas: Buenos Aires (-9,2%), Córdoba (-8,6%), Santa Fe (-7,3%), Mendoza (-2%) y Entre Ríos (-1,6%).
El sector es uno de los principales formadores de empleo y mostró en 2025 una baja del 2,5%. La relativa buena noticia es que la pérdida de empleo parecería haberse estabilizado en el último trimestre. Adimra menciona también que las importaciones de productos metalúrgicos tuvieron un incremento interanual del 18,9%, mientras que las exportaciones registraron una caída del 10,4%.
















