Relación minería y desarrollo: la visión de la CMSJ

Relación minería y desarrollo: la visión de la CMSJ

 Por Mario B. Hernandez, Presidente de la Cámara Minera de San Juan

Es necesario rescatar una frase del geólogo Carlos Scatizza, un renombrado consultor en tema relacionado a la evaluación de recursos hídricos para distintos procesos productivos y por ende que trabajó en sectores con potencial minero entre otros. Este distinguido profesional expresó en relación a la minería la idea que las zonas desarrolladas son las zonas con minería y las zonas de sacrificio son las zonas que han resignado el desarrollo minero. Una visión opuesta a la sostenida por sectores que miran a las zonas mineras como zonas de sacrificio cuando “la única verdad es la realidad”.

En épocas de pandemia donde se corren muchos velos, se ha visto que uno de los sectores productivos que más recursos aportaron a la lucha contra el COVID-19 fueron los mineros y lo hicieron con el bajo perfil que la situación imponía.

Este análisis cabe hacerlo en el momento donde este tsunami (gran ola en japonés en relación a las grandes olas que se generan en el océano por efecto de los sismos) nos está tapando el territorio con contagios en todas las regiones, aun en aquellas que resistieron estoicamente extendiendo el plazo de llegada con enormes sacrificios que al final del día solo sirvieron para correr el calendario. Este tsunami llamado COVID-19 llegó para hacernos reflexionar que hay otras vías posibles y que se puede trabajar cumpliendo estrictamente los protocolos no para evitar contagios masivos y controlar en lo posible que la producción se sostenga.

La minería no estuvo ajena a esta gran ola pero fue muy proactiva desde la declaración de actividad esencial, pero no se quedó solo en los continuos cambios de protocolos para asegurar las condiciones de bioseguridad sino que fue un activo partícipe de todas las mesas donde se discutió y se discute el pos pandemia. Trazar el camino del futuro transitando una nueva normalidad fue el mayor desafío del Acuerdo San Juan, una convocatoria del gobierno provincial en plena pandemia que fue posible gracias al compromiso de todos los sectores sociales y, donde la minería no estuvo ausente. Si llamó mucho la atención que la minería se vió como la gran posibilidad futura para empujar a través de la generación de fondos a la provincia y a la nación para pensar en fuentes de financiamiento genuino del desarrollo y el crecimiento, esto es superando con visión de futuro el duro camino económico que dejará la pandemia.

En tanto el gobierno nacional, en especial el Ministerio de Desarrollo Productivo del cual depende la Secretaria de Minería de la Nación convocó a una gran mesa de diálogo, primero en el análisis de los datos de cada uno de los proyectos más avanzados y que pueden ser el camino de las nuevas inversiones, adicionalmente a las ya realizadas por la exploración. Queda sin embargo lo más espinoso del camino que es factibilizar los proyectos y buscar las oportunidades de inversores que se animen a la Argentina como fuente de las futuras materias primas en especial del metal rojo, estratégico en términos energéticos. El cobre es sin dudas la mayor atracción para San Juan en términos de la llegada de inversiones que signifiquen completar la exploración para buscar el camino de la construcción.

En ese contexto el llamado de la Secretaría de Mineria de la Nación a los sectores interesados a participar de las Comisiones de Trabajo que se desarrollan en el marco de la Mesa Nacional del Plan Estratégico para el Desarrollo Minero Argentino y sus Comisiones de Trabajo, trabajo que podría estar en Marzo de 2021.

En ese escenario nacional San Juan lleva la delantera con 4 de los 6 pórfidos de cobre más avanzados con información proveniente de muchos años de inversión en exploración en el país. Con los años se sumarán otros depósitos nuevos ya que la provincia está en lo más alto de podio en inversiones de prospección y exploración. En el año 2030 San Juan debería estar exportando más de 3.000 millones de dólares anuales en metales con el valor compartido que ello implica en generación genuina para la provincia y la nación. En los próximos 40 años San Juan podría ser el primer el mayor productor del cobre del país y con ello 20 mil empleos nuevos con un efecto económico en salarios, empleos y tributación de casi mil millones de dólares anuales para San Juan. Esto es sin contar con los nuevos proyectos que aparecen en el horizonte exploratorio que podrían sumarse en el futuro.

Quedan aún definir una mayor certidumbre para permitir que la inversión llegue al país. Es necesario definir el marco legal para que no queden zonas grises y que las leyes queden con el marco completo para saber a ciencia cierta cuales son las zonas habilitadas para definir el escenario futuro.

La Argentina debe enfrentar desafíos importantes en términos de estabilidad económica y por ende estabilidad fiscal a futuro. En ese sentido la generación de dinero genuino a través de las exportaciones es el primer escalón de tener un país con superávit comercial y que lleve a generar los fondos que el estado necesita a través de una tributación total que permita la inversión y el desarrollo, pero por encima de toda la generación de puestos de trabajos y las oportunidades para las PyMES que deben reaparecer en un marco de desarrollo sostenido.

Hay que estar preparados por producir lo que el mundo de las energías renovables demandará y sin dudas el cobre es el metal indispensable para el gran cambio que el mundo demanda para amortiguar el cambio climático en especial por la generalización del uso de automóviles eléctricos. Por ahora el litio de las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy aparece como el elemento necesario para acumuladores.  También es una enorme oportunidad para la inversión en energía fotovoltaica en una nueva frontera donde las líneas eléctricas necesarias para el transporte de energía eléctrica para los emprendimientos mineros abriendo nuevos territorios para generar en las zonas donde la radiación solar es de las mejores del país.

Share