Por pedido del Papa, la Iglesia presentó un protocolo para detectar los abusos sexuales

En línea con el pedido del papa Francisco acerca de “erradicar de la Iglesia el flagelo del abuso sexual de menores”, el Arzobispado de San Juan de Cuyo presentó un protocolo interno para orientar a los obispos y a los distintos sectores de la iglesia sobre cómo actuar en los casos de denuncias de abusos a niñas, niños, adolescentes y adultos vulnerables. 

La comisión estará formada por una psicóloga llamada María Isabel Carrizo, una profesora (no se aclara la especialidad) llamada Pastora Oviedo, la abogada Cristina Tejada, una licenciada en comunicación social llamada Claudia Campos y el presbítero Miguel Tejada. Por último dicha comisión será presidida por la abogada Paula Berlincourt, según informaron desde el departamento de prensa del Arzobispado.

El documento completo será presentado a la brevedad , pero en líneas generales busca prestar más atención a la detección de los casos de abusos que ocurren en la provincia. “Este protocolo lo presentamos no porque tengamos muchas denuncias, sino porque lo pidió el papá para que fortalezcamos la prevención”, sostuvo el obispo Jorge Lozano en conferencia de prensa.

Las presuntas víctimas o comprobadas de abusos sexuales y sus familias serán recibidas y escuchadas por una nueva comitiva conformada para estos casos. Así mismo las distintas organizaciones que dependen de la iglesia incorporarán este nuevo marco a seguir. 

Según explicaron los referentes de la iglesia católica, el protocolo detalla los aspectos jurídicos sobre este tipo de delitos y repasa qué hacer en las distintas etapas. En cuanto a la manera de tratar a los sacerdotes que sean denunciados establece que si un clérigo es acusado de abusos sexuales, se seguirá la normativa canónica y secular, respetando tanto sus derechos, como el derecho de las personas que fueron víctima de abusos.

Ante las denuncias el clérigo acusado o denunciado goza de la presunción de inocencia, mientras no haya sido condenado con sentencia firme, sin perjuicio de las facultades del ordinario de limitar de modo cautelar el ejercicio del ministerio, en espera de que las acusaciones sean comprobadas o desestimadas mediante el oportuno procedimiento, explicaron.

En los últimos años, la Iglesia reconoció explícitamente este tipo de delitos en su interior. Juan Pablo II puso luz sobre el tema mediante el motu proprio Sacramentorum sanctitatistutela, del 30 de abril de 2001. Benedicto XVI reconoció públicamente que hubo “actos criminales e inmorales” por parte de la Iglesia hacia la comunidad irlandesa, donde más de mil personas dieron testimonio sobre casos de abusos por parte de sacerdotes en instituciones infantiles.

El papa Francisco dio un mayor impulso al tema cuando, en abril del año pasado, pidió “perdón por los abusos sexuales”, durante un encuentro sobre infancia en Roma.

“Me siento interpelado a hacerme cargo de todo el mal que [hicieron] algunos sacerdotes, bastantes. Bastantes en número, no en comparación con la totalidad. Hacerme cargo de pedir perdón del daño que han hecho por los abusos sexuales de los niños. La Iglesia es consciente de este daño. No vamos a dar un paso atrás en lo que se refiere al tratamiento de estos problemas y a las sanciones que se deben poner, al contrario. Creo que debemos ser muy fuertes. Con los chicos no se juega”, declaró.

En este sentido, la Iglesia argentina insistió en la presentación del documento: “Debemos tener la valentía, como lo hizo el papa Francisco, de pedir perdón”.