Los siete pecados argentinos

Carta de Domingo Faustino Sarmiento al presidente Mitre desde Estados Unidos: “Vivo en el desencanto, que es la última estación del dolor”

Por Juan Carlos Malis

La aparición del Covid/19, Corona virus o virus chino está provocando una pandemia mundial devastadora que golpea en forma desigual de acuerdo a cómo lo haya sorprendido a cada país.

China lo engendra y manipula, Italia y España están devastados; Alemania se florea y lo torea a través del burladero de Ángela Merkel; la última estadista y líder de la post modernidad. Los países bajos, Holanda, Bélgica, Finlandia, Noruega, Dinamarca y Escandinavia lo ignoran, mientras que EE UU siente la puñalada en la espalda a su ego y así consiguientemente llegó a nuestro país. Como La Argentina es de otra galaxia; analizada entre tantos pensadores como Albert Camus que murió sin entenderla porque se empantanó en el dilema del interrogante retórico al plantear: ¿cómo pude ser que Japón de la nada lo tiene todo y Argentina que lo tiene todo siempre se derrumba en la nada!!; antes de los efectos de este parásito, debemos analizar el genoma Argentino. Nos viene bien la metáfora de la Hidra, tan mitológica como real, aparecida en la selva hondureña hace un par de años.

Víbora de siete cabezas. Víbora que se mastica y devora en forma autofágica, para volver a reconstituirse de manera patética y desopilante. Cada cabeza es un pecado argentino: analicemos uno por uno.

Los argentinos vivimos en un país vacío donde prevalece la pampa, verdadero océano verde que por abundante, resigna al ser humano a ser un mero accidente. Las tierras aptas ascienden a 175 millones de hectáreas. Keyserling decía que en la tierra argentina, todo parece querer sepultar al caminante. Lo grafica el tango, verdaderas lápidas musicales. Esta pampa tan fértil no es china, Siberia ni el Sahara o cualquier lugar en el mundo que desafíe al hombre, por el contrario y lo advertía Alberdi: suelo rico, hombre pobre. Y también Liniers, buenos aires, aires templados, gente débil. Para no desentonar observemos los medios porteños cuyos principales espacios, están cubiertos por el estado del tiempo, el sol y paraguas.

Esta riqueza infinita ha expulsado al hombre hacia las ciudades porque la desorientación vital, pronto se paga en términos de angustia. Así, no brota iniciativa alguna. Vitold Gombrowicz exiliado polaco que supo leernos sostenía: esta es la pampa, ¿ dónde está el norte, el sur, el este, donde está mi Polonia?. Tierra opulenta apurada en germinar que amilana los sentidos. Un seno para lactar y dormir. Primera cabeza de la hidra: oquedad o conciencia de estar demás.

Y se va la segunda!!!. Se atribuye a Octavio Paz haber sostenido que los mejicanos descienden de los Aztecas, los peruanos de los Incas y los argentinos de los barcos. Pero este ingenioso concepto es relativo, porque entre 1858 y 1967 vinieron 30 millones de inmigrantes, pero se volvieron desencantados 25 millones, el 80%. Les prometieron hacerse la américa, no los dejaron participar en política y se volvieron derrotados. Recordemos la anécdota: marcha militar, derrocamiento de Yrigoyen; un extranjero vivaba: ¡Viva Epólito Erecoyen!!, alguien lo corrige entonces repite: ¡viva epólito Uriburu!.

El 19 fue un siglo de notables; la independencia los desafiaba hasta que la ecuación decayó asi: abuelos encomenderos, padres ganaderos, hijos pordioseros. Un vacío imposible de llenar. La tercera cabeza que nos mastica es la siguiente: No somos ni criollos ni indios. Los inmigrantes se fueron y vinieron para habitarnos los de países limítrofes. Entonces nos sentimos ilegítimos, lo que genera nuestra eterna inseguridad y de ahí la perpetua inestabilidad. Vamos de un extremo al otro, del valor al pánico, de la exaltación a la apatía, de la lealtad a la traición. Burlarse de todo al fatalismo, del chiste a la melancolía, del lirismo al estoicismo .

Cuarta cabeza, sumergidos en la lógica binaria: river o boca, peronchos o gorilas, blanco o negro, hemos adquirido una personalidad vicaria: para ser nosotros esperamos ser lo que los demás, europeos en general piensen de nosotros. Tenemos un Abel y Caín en el cuadrilátero del corazón.

Quinta: entre la viveza y la picardía criolla. La primera es el señorito insatisfecho que vive de los demás, padres, estado, cargos públicos, subsidios etc. La picardía se hace desde abajo y se gambetea todo, hasta la muerte.

Sexta; envidiosos, mameros, afectivos, amiguistas, cuenteros y cuentistas, pendejos, abnegados y cagadores, improvisadores.

Séptima: no sabemos quienes somos, de dónde venimos y no tenemos noción del futuro. La esquizofrénica historia nos dice que Rosas y Sarmiento siguen peleando.

Corona virus paredón y después… Superado el virus, se viene la enésima devaluación social, otro default y van; sequia de inversiones y la maquinita de hacer plata que pinta la ausencia de liderazgo político en los últimos 30 años o una generación: 1 dólar eq.1 peso. Aura!!1 dólar equ 100 pesos. Hace unos años, Carlos Fuentes rescató la mejor frase de ese año dicha por Julio María Sanguinetti: “el futuro ya no es como era antes”. Chapeaux.

País vacío, abundante y arruinado. Con empresarios multimillonarios de la obra pública generalmente no quieren poner un mango..cuánta miserabilidad!. El virus nos mató compatriotas y seguirá matando; reflexionemos, para matar a la hidra, dejar la “noluntad” crítica hacia la voluntad empática y sabiendo que el progreso en sus avances es dispar..avanza pero retrocede.

Tendríamos que volver al desafío de los notables del siglo 19. Ellos sabían de hazañas. Sería como volver a las fuentes de aquella argentinidad perdida. Hay que empezar de nuevo, será difícil pero cuántas veces en la vida debemos bajar hasta los yacimientos del alma nacional para emerger más fuertes y sabios; para comprender que nadie nos va a regalar nada, ya que lo que más vale a veces es lo que menos cuesta.

Hemos perdido hasta el aurora, el amanecer para convertirnos en crepusculares instalados. El estilo es el hombre, por eso hay que recuperar la hombredad; dejando de lado lastres como la pereza, la violencia, los femicidios, camuflages y coimas. Acomodos y surrealismo. Hay que ser, hay que producir y como decía Ortega: hay que devolver!!!

La vida es ver volver dice Azorín. Los grandes tipos como Favaloro, Sarmiento, Milstein supieron que su tiempo era su contratiempo. No demoremos, entonces podremos expresar sin escrúpulos que todo tiempo pasado “será” mejor.