Embajadora de Rivadavia: Laura Amado, rescatista en una ONG, madre y estudiante

Laura Amado se reconoce tímida, llegó al certamen por el desafío personal de perder esa timidez y alentada por el deseo de hacerlo también por su hijo.

Laura es mamá de Pedro, de 4 años, desde hace tres es voluntaria en una brigada que se dedica a ayudar personas en catástrofes urbanas: “Lo que intentamos las participantes es mostrarnos como somos y que así nos acepten. Lograr esto ha costado mucho porque las mujeres siempre hemos estado viendo qué piensan los demás y no realmente cómo somos cada una; por eso está bien que sigamos luchando para que nos acepten tal cual somos”, destacó.

Por primera vez, este año, las candidatas deberán exponer sobre proyectos sociales, mostrar sus conocimientos y deseos de aportar al turismo local.

“Ya no habrá más reina, cambiaron varias cosas: antes se evaluaba la belleza de la mujer y no se tenía en cuenta todo lo que nos hace únicas a cada mujer”, dijo la flamante primera Embajadora de Rivadavia.

Laura es una de las 19 mujeres que entre el 25 y 29 de febrero del año que viene participarán para consagrarse Embajadora Nacional del Sol. “Antes el tema era la altura, la belleza, las medidas. Había otros requisitos, pero hoy hay que hablar. Nos dieron clases de oratoria y capacitaciones en las municipalidades. Yo soy muy tímida y me cuesta hablar en público, por eso también lo tomé como un desafío personal que finalmente pude realizar”, explicó.

“Todavía estamos en el proceso de aprendizaje ya que es un proyecto nuevo y totalmente diferente al anterior. Porque antes se evaluaba sólo la belleza, no la interior sino la exterior, y ahora se evalúa la oratoria, la expresión, la presencia, los conocimientos esos temas que elige cada municipio”, agregó.

Laura es estudiante de la licenciatura en Archivo en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de San Juan. Cuando fue mamá dejó la carrera de Educación Física que cursaba porque no logró coordinar los tiempos para cuidar a su pequeño, estudiar y realizar la práctica necesaria. Optó por dedicarse un año a cuidar a Pedro.

Un día llegó a su vida la ONG que le mostró su otra pasión aparte de los deportes: rescatar personas. “Es una provincia con mucha actividad sísmica y lo que intentamos como ONG es prepararnos por si pasa ese tipo de evento y estar listos para ayudar a las personas. Yo estoy en la parte de rescate desde donde hemos trabajado con la ONU en el Insarag, que es el Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate; y hemos hecho coordinaciones de rescate en San Juan y Bariloche. Yo estoy a cargo de la parte física y todos somos voluntarios”.

La joven contó uno de los momentos en los que tuvo que entrar en acción: “Fue en la Fiesta del Sol de 2017 en una noche en la que se desató una tormenta terrible durante el show del grupo Maná. Se cortó la luz y hubo que evacuar, pero logramos hacer nuestra tarea sin problemas. En esos casos hay que ayudar a la gente para que no entré en pánico y no corra peligro por temor”.

“Desde mi oficio de rescatista quiero concientizar sobre las precauciones ante un sismo, sobre todo en nuestra provincia, para que todos tengan conocimiento”, destacó.

En relación al departamento dijo: “Quiero que la gente conozca todo lo que tiene Rivadavia, las riquezas de este lugar y desde mi oficio de rescatista quiero concientizar sobre las precauciones ante un sismo, sobre todo en nuestra provincia, para que todos tengan conocimiento”.

“Rivadavia tiene unos cerros muy lindos. A mí me encanta hacer trekking y lo disfruto muchísimo. Los cerros se pueden aprovechar de muchas maneras como haciendo parapente y mountain bike. Además, en Rivadavia tenemos el Río San Juan donde se hace kayak. Hay varias cosas para dar a conocer el lugar”, finalizó.