Discapacidad y salud: “ojos que no ven corazones que no sienten”

Una parte significativa del área de Discapacidad se está viendo afectada en estos tiempos, los recortes de los que se hablan por distintos lugares están llegando al área de la salud de aquellos que padecen una discapacidad, pero que se encuentran sin voz, y sin poder reclamar por su propia cuenta sus derechos.

Por Ana Quiroga
Diario Las Noticias

Son aquellas personas que no solo padecen de alguna discapacidad que los limita para ser incluidos en la sociedad, sino también, aquellos que padecen enfermedades terminales que los han llevado a estar sumidos en sus hogares sin poder salir a la luz, sin poder visibilizar lo que viven a diario. Son los “PACIENTES DE INTERNACION DOMICILIARIA” que no están necesitando que los auxilien o beneficien por unos días, sino que los ayuden a alivianar sus padecimientos diarios. Entendiendo que no solo padecen una discapacidad motora, por ejemplo que los haya dejado sin poder caminar, sino que padecen enfermedades y que para sobrevivir deben  recibir ayuda constante cada día en sus casas porque no pueden salir, sin importar fechas especiales, cumpleaños, Navidades, etc y necesitan  de profesionales  que trabajen en pos de sus diagnósticos, tal vez no para revertirlos pero si para que puedan vivir un poquito mejor cada día.

Gracias a diferentes entes y sectores de la sociedad, se avanzó mucho en la inclusión de personas con discapacidad y puedo mencionar muchos triunfos en estos nuevos tiempos, la ley de electrodependientes fue la más reciente y la que ayudó a que más familias que poseen internaciones domiciliarias puedan recibir este beneficio para alivianar este camino.

Pero no voy hablar de esos triunfos sino de los que aún sigue estando en precariedad en este ámbito y por el que quiero alzar la voz. Las personas con discapacidad poseen una obra social que provee la Nación, el  Programa Federal Incluir Salud y según se  explica es un programa de la Agencia Nacional de Discapacidad que permite el acceso a los servicios de salud a los titulares de las Pensiones No Contributivas (PNC). Este programa transfiere fondos a las provincias para garantizar que todas las personas titulares de dichas pensiones, independientemente de dónde vivan, puedan acceder a una atención de calidad. Y aquí me detengo señores “el programa es para que puedan acceder a una atención de calidad” y yo me pregunto ¿quién controla que este organismo brinde esa atención de calidad? Hoy en día, las internaciones domiciliarias están sufriendo recortes constantes y diarios de profesionales. Las familias ya no saben cómo dirigirse y hablar, mientras siguen padeciendo recortes.

¿Cuáles son los recortes a los que me refiero? Las internaciones domiciliarias cuentan con profesionales que a diario van a domicilio a trabajar con sus pacientes, en diferentes áreas como kinesiología, fonoaudiología, psicología, psicopedagogía, enfermería, asistencia de médicos pediatras o en el caso de ser adultos, médicos clínicos. Pero lamentablemente esto se está reduciendo, sin tener en cuenta las necesidades del paciente. Más bien, se tienen en cuenta las necesidades de recortar presupuestos y dar lo mínimo posible de gastos por cada uno de los que cuentan con internaciones domiciliarias.

Ahora me pregunto si la Ley de Sistema de Protección Integral de las personas con discapacidad o Ley 22.431 se creó con el objetivo de otorgar a las personas con discapacidades atención médica, educación y seguridad social. ¿Dónde está la atención medica? ¿Por qué se está recortando algo tan necesario para tener calidad de vida?

Y sumo a esto  la Ley de Sistema de Prestaciones Básicas en Habilitación y Rehabilitación Integral a Favor de las Personas con Discapacidad o Ley 24.901. Su objetivo, según el artículo 1 reza: Institúyese por la presente ley un sistema de prestaciones básicas de atención integral a favor de las personas con discapacidad, contemplando acciones de prevención, asistencia, promoción y protección, con el objeto de brindarles una cobertura integral a sus necesidades y requerimientos.

Lamentablemente en Argentina esto se está quedando exento de ayudas, como dicen por ahí “ojos que no ven corazones que no sienten” las internaciones domiciliarias no se están visibles aunque están presentes. Están exiliadas de la sociedad, pero están presentes. Parecen vivir en un mundo aparte rodeados de profesionales que trabajan en la salud, pero están presentes. Los pacientes y sus familias están siendo ya no incluidos, sino excluidos, están recibiendo atención en sus casas, sí. Pero no toda la que deberían.

Busquen a alguien que tenga una internación domiciliaria y siempre habrá algo que les dirán que les quitaron por falta de presupuesto. Las cifras son enormes y los costos impensados con los que se movilizan las internaciones domiciliarias, pero… Mas allá de números, son vidas y necesitan de cada profesional para vivir mejor. La salud no es un negocio, la salud es vida.