Argentina: país del miedo, en tiempos electorales

Los discursos carecen de propuestas reales que den respuesta a las demandas económicas y sociales. No hay contenido. Los protagonistas se abocan a criticar al de la vereda de enfrente y se olvidan de las medidas concretas que necesitamos para sacar el país a flote. Quedan pocos días de campaña. No buscamos un paseo por el tren fantasma, simplemente queremos elegir a nuestros representantes ¿llegaremos a escuchar algo coherente?

//Por Paola González//
Diario Las Noticias

A días de llevarse a cabo las PASO en Argentina y de tener a ciencia cierta (con el sello de las urnas) el primer panorama rumbo a las Generales de octubre, el miedo se acrecienta cada vez más, siendo la principal herramienta y estrategia de campaña entre macristas, kirchneristas y justicialistas no alienados a los segundos.
De un lado aseguran que si Cristina Fernández vuelve al poder, aunque sea la vicepresidenta, el país nuevamente se verá sumergido en la corrupción, etiquetada en la situación judicial que enfrenta. Las teorías de los futuristas estiman que ella será la que moverá los hilos del Estado, detrás de la figura de Alberto Fernández, su compañero de fórmula y precandidato a presidente del frente De Todos. Es decir que, si Alberto se convierte en el próximo presidente de los argentinos, solo será “el decorado”, porque será “la jefa” la que tome las decisiones y defina los destinos del país.

Por otro lado, y en esto si hay “unidad justicialista”, dicen que, si Mauricio Macri repite gobierno por cuatro años más, el barco se termina de hundir: más inflación, menos empleo, más pobreza, menos posibilidad de crecimiento, más inseguridad y menos esperanza. Los argentinos nos deberemos conformar con seguir consumiendo productos de marcas “pindonga y cuchuflito”, tal como denominó, esta semana, la expresidenta a las segundas marcas (en su mayoría de industria nacional y muchas provienen de pymes) porque los salarios devastados por la “macrisis” no alcanzan para cubrir el mes.

Pero en medio de la campaña electoral, lo cierto es que muy poco (por no decir, nada) se conoce de propuestas y medidas concretas. La mayoría de los discursos se basan en lo que pasó y lo que pasará, siendo el miedo el factor clave de cada mensaje que pretenden dar los que buscan volver o seguir en el poder.

Días atrás visitaron San Juan Alberto Fernández, Roberto Lavagna y su compañero de fórmula, el gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, del frente Consenso Federal. A los tres se les consultó sobre qué medidas tomarán para reactivar la minería y levantar las economías regionales. Con diferentes palabras y frases armadas solo se limitaron a decir que Argentina debe tener minería, pero desarrollándose en forma responsable y cuidando el medio ambiente. Eso lo sabemos todos, pero queremos saber qué pasará con las retenciones; si habrá un aumento en el porcentaje de las regalías y si en este sentido, se impulsarán nuevas leyes; cómo atraerán a los inversores para los yacimientos en exploración y demás detalles que hacen al desarrollo minero que San Juan necesita para generar recursos y empleo.

Sucede lo mismo con las economías regionales y la carga tributaria que les imposibilita competir con las empresas de Capital Federal. Por nuestra ubicación geográfica, a las empresas locales se les encarecen los costos de transporte y logística y cada vez se hace más difícil sacar sus productos con destino al mercado nacional o al exterior. Si bien, hay subsidios, los mismos industriales, comerciantes y empresarios aseguran que no les alcanzan.

Bajar la carga tributaria es otro de los pedidos, al igual que se vuelva a poner en práctica el Decreto 814, normativa que contempla exenciones o reducciones de las alícuotas aplicables a las contribuciones patronales.

Pero todo esto no hay respuestas concretas, ni proyecciones. El “qué” van a hacer, no se conoce, ni siquiera algún boceto de planificación.

Los precandidatos están muy ocupados en criticarse unos a otros, en meter miedo por lo que puede llegar a pasar si gana Macri-Pichetto o si gana Fernández-Fernández, las dos alternativas con más posibilidades de ganar. Así, aumenta el descrédito en la dirigencia política y en los mismos políticos. La gente se cansa, mejor dicho: ya está cansada y lo único que logran es generar más incertidumbre y confusión.

Quedan pocos días de campaña y pocas chances de conocer propuestas reales. La primera instancia electoral es el 11 de agosto. Veremos si para octubre, el panorama cambia. Mientras tanto Argentina sigue teniendo al miedo, como el principal protagonista en tiempo electorales.