“Es difícil que Fernández-Fernández logre sacar 10 puntos de ventaja para ganar en primera vuelta” asegura un sociólogo

Roberto Bacman, sociólogo y director del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP) analizó el escenario electoral y dijo que la elección de Miguel Pichetto como candidato a vicepresidente de Mauricio Macri “es un riesgo” para el oficialismo, por el rechazo que puede sufrir un “peronista” en su electorado, pero al mismo tiempo “le abre” chances para otro lado porque “están pensando en el ballotage más que otra cosa”.

//Por Diego Colao//
Periodista de “Va Con Firma” (Mendoza)

El analista político se preguntó “cómo le venden que es un peronista bueno al votante antiperonista de Cambiemos”, y remarcó que el senador rionegrino “va a jugar el rol de tomar a aquellos votantes que quedan sueltos, que no eligieron ningún lugar de la grieta, y van a ir a (conquistar) esos votantes” en el caso de una segunda vuelta.

“Es un peronista muy antikirchnerista y les garantiza en este sentido la presencia de un fuerte antikirchnerismo para contener a esos votantes que, si no estuviera Pichetto, podrían pensar en perdonarla a Cristina y llegar a votarla”, resumió el especialista en este diálogo .

En contraposición, consideró que la fórmula Fernández Fernández, con apoyo de Sergio Massa -quien “tiene un núcleo duro de votantes propio, especialmente en la provincia de Buenos Aires”, dijo-, se propone como objetivo “no llegar al balotaje”.

Bacman estimó que debido a la “polarización” que según su perspectiva se va a producir, es “difícil” que el Frente de Todos logre la diferencia de 10 puntos requerida por la Constitución para que resulte ganadora la fórmula que supera el 40% de los votos, pero que no llega al 45% que le otorga el triunfo en primera vuelta.

-¿Cómo analiza el escenario electoral luego de la conformación de las alianzas?

-En el escenario electoral se produjeron cambios muy importantes, algunos no se notaron en lo cuantitativo, el corrimiento de Cristina no determinó que haya perdido el caudal de votantes que tenía antes de que tomara la decisión de ir a la vicepresidencia. La aparición de Alberto Fernández, por el contrario, sostuvo los votos propios que tenía Cristina. Pasados 15 o 20 días desde que nosotros tomamos la primera encuesta, nos dio un crecimiento de un par de puntos que no solamente los podemos estimar a la presencia de Fernández sino que también podría ser el arrastre que venía teniendo el crecimiento de Cristina. Cristina había crecido muchísimo a partir del mes de enero y febrero de este año. Incluso bajó notablemente su imagen negativa, que era un poco el planteo que se hacía del techo que tenía. Al subirle positiva y bajarle la negativa, por supuesto que había crecido en intención de voto. Lo que hoy se agrega a este escenario es que se produjo la unidad del peronismo, del peronismo que busca un espacio único para poder enfrentarse con posibilidades ciertas a Cambiemos, especialmente con la idea de poder cerrar este pleito en la primera vuelta electoral. Y lo más significativo es la aparición de Sergio Massa. Habrá que medir cuánto aporta realmente Massa, cuánto puede ir a las estribaciones de lo que fue Alternativa Federal, que hoy quedó como achicada, digamos, en la fórmula Lavagna Urtubey.

-¿Massa tiene un núcleo propio de votantes?

-Massa tiene un núcleo duro propio, especialmente en la provincia de Buenos Aires, esto es real. Creo que el aporte más importante de Massa va a estar en la provincia de Buenos Aires. El massismo dice que también puede estar en parte en Córdoba, donde el peronismo evidentemente va a ir dividido a esa elección. Hay que ver la actitud que toma Schiaretti  que va a quedar prescindente. Lo que es cierto es que Natalia de la Sota va a militar para la candidatura de Massa, y esto divide ese voto peronista en Córdoba. Un voto peronista que fue uno de los grandes ganadores de las contiendas electorales locales a gobernador.

-¿Cuánto cree que le suma Pichetto a la fórmula de Mauricio Macri?

-Me parece que ahí hay más un aspecto simbólico que un aspecto cuantitativo. Si miramos lo que aportaba cuantitativamente Pichetto a Alternativa Federal, era muy poco. Nunca midió más de 1%, o uno y medio por ciento en el mejor de los casos. Así que me parece que ahí están poniendo un aspecto muy simbólico, que es plantear Cambiemos, o ahora Juntos por el Cambio, un sutil cambio de nombre y de colores para reposicionar la marca que consideran que tiene algún desgaste. Lo vieron sobre todo en las elecciones de adelantos provinciales, que para Cambiemos simplemente son cuestiones locales, donde no jugó lo nacional. No es tan así pero es lo que dicen ellos. Pichetto le aporta una pata peronista, habrá que ver como se lleva a la práctica. Acá lo que vale, cuando hablamos de apoyos de los gobernadores y territoriales, son los votos. Y si miramos hacia el interior en todas las provincias, incluida Neuquén, que alguna vez la hemos medido, no a Fernández – Fernández pero cuando medimos en Neuquén el voto a Cristina, era importante, incluídos en los propios votantes del MPN ella estaba muy bien. En el interior del país, el voto peronista y la actitud de los gobernadores va a estar muy relacionada con qué es lo necesita la gente y qué va a votar la gente. Las provincias dependen mucho de lo que pasa a nivel nacional y por supuesto que hoy la mayor parte está alineada atrás de Fernández-Fernández y Massa, agregándolo a Sergio Massa.

-¿Cree que la inclusión de Pichetto puede decepcionar a votantes de Cambiemos?

-Es que es un riesgo, porque abre por un lado y le cierra por el otro. Porque ¿cómo le venden que es un peronista bueno al votante antiperonista de Cambiemos? Es el peronista de saco y corbata, prolijo dentro del peronismo, pero es peronista. Hay muchos votantes acá en Argentina que nunca votarían a un peronista y en el mejor momento de Cristina Fernández, en el año 2011 cuando saca casi el 55% de los votos, hubo un 45% que no la votó. Y ese 45% se dispersó, porque no hubo ningún candidato que le hiciera sombra. La diferencia que logra es una de las diferencias más grandes de la historia electoral argentina, quizás solo superada por el Perón-Perón del ‘73. Pero Cristina en ese momento tenía un 45% que no la votaba ni por asomo, y ese es el voto antiperonista. Habrá que ver cómo lo convencen esta vez, es un riesgo para el oficialismo. La oportunidad es que abren hacia otro lado, están pensando en el ballotage más que otra cosa con esto. Y ahí sí Pichetto va a jugar el rol de tomar aquellos votantes que quedan sueltos, que no eligieron ningún lugar de la grieta, los votantes de Lavagna. Y ahí sí van a ir a esos votantes en el caso de un balotaje, o en el caso del voto táctico o voto útil entre las PASO y la primera vuelta electoral. Van a ir a convencerlos de que este peronista que está en esa fórmula es un peronista muy antikirchnerista. Les garantiza en este sentido la presencia de un fuerte antikirchnerismo para contener a esos votantes que, si no estuviera Pichetto, podrían pensar en perdonarla a Cristina y llegar a votarla. Esta es la oportunidad. Por otro lado está el riesgo, como siempre.

-¿Cree que la campaña se va a dividir entre el oficialismo hablando de obra pública y el fantasma de Venezuela, y la oposición de economía?

-Sí. El oficialismo, más que hablando de obra pública, tomando el ejemplo de la obra pública para hacer una analogía entre la obra pública y la construcción de los cimientos de una economía, que es un poco lo que quiso decir Macri, que no tiene mucha capacidad para expresarse, pero cuando él toca el asfalto en la inauguración del Paseo del Bajo (en Buenos Aires), y dice ‘esto es realidad y no es relato’, él está hablando del relato kirchnerista, de los años de gobiernos peronistas. Y quiere poner la analogía que (los votantes) tienen que resolver mejor, que ese asfalto representa el piso firme que el gobierno está construyendo y que lo que esta abajo del asfalto no se ve. Pero ese piso firme va a permitir en estos cuatro años mejorar la economía. Porque si no es volver al pasado, es el riesgo de Venezuela. Este es el concepto. Porque la corrupción ya no paga tanto (en votos). Y no paga tanto porque apareció la causa de Dolores y Alejo Ramos Padilla, y empieza a desnudar todo un sistema de corrupción entre la justicia, los medios, y los servicios de inteligencia, y además aparecen las causas que involucran al ministerio de Seguridad, en el caso de Rafael Nahuel hay un detenido. Como ya no paga la corrupción, más a Cristina no la pueden involucrar, y además Cristina esta corrida. La campaña de Cristina va a ser muy particular, va a recorrer el interior hablando de su libro. Va a estar presente hablando de otra cosa, para que la vean, y el centro de la campaña lo va a tomar Alberto Fernández después del pacto con Massa, y van a trabajar juntos y van a ponerse en el centro de la campaña. El objetivo por supuesto es no llegar al balotaje. Toda esa estrategia de Pichetto para tomar ese voto táctico de aquel que hoy está buscando ese voto en las estribaciones de Cambiemos que es de Lavagna y Urtubey.

-¿Cree que hay posibilidades de que Fernández gane en primera vuelta, ya sea por la diferencia de 10 puntos o porque alcance el 45% de los votos?

-La diferencia de 10 puntos la veo difícil, creo que en este momento va a haber mucha tendencia a la polarización. Ya se viene viendo esta tendencia en las elecciones legislativas de 2017 en la provincia de Buenos Aires, cuando el 80% de los votos estuvo acumulado entre Cambiemos y Unidad Ciudadana. Entonces esa llamada “ancha avenida del medio” que alguna vez llegó a tener en la provincia de Buenos Aires el 25%, ya en 2015 se redujo a la mitad. Eso indica que ya hubo un factor de polarización, y ahora, en las últimas encuestas estaba tendiendo a polarizarse más. Habrá que ver si esta tendencia se confirma o si Lavagna y Urtubey logran romperla, pero tienen que superar el 20% para que no haya tanta polarización. Es un largo camino, porque aparte tenemos a las candidaturas de izquierda y el voto a la derecha de Macri.