La Tapera, un restó inspirado en Malvinas

Se trata de un proyecto familiar que tiene como protagonista a un excombatiente. Se encuentra ubicado en el Lateral Norte de Avenida de Circunvalación y Libertador, en Capital. Con una oferta gastronómica de alta calidad y buenos precios, hoy el lugar es elegido por muchos sanjuaninos, turistas y visitantes que buscan pasar un momento agradable, con la mejor atención y buen servicio. Conocé cómo surgió. 

Pese al contexto económico y ante el desafío que significa poner en marcha un negocio, sabiendo de las adversidades que pueden presentarse en un país en constante desequilibrio, nada significó un impedimento para la familia Díaz Muñoz, al momento de cumplir un gran sueño.

Se trata de un proyecto que hace tiempo venían anhelando realizar y ante la primera oportunidad, no dudarlo en hacerlo. Así nace “La Tapera”, un restó-bar, ubicado en el lateral Norte de Avenida de Circunvalación, al 105 (entre Avenida Libertador y calle Paula Albarracín de Sarmiento).

El lugar no solo ofrece una gran variedad gastronómica, sino que también cuenta con un patio cervecero, para degustar los más exquisitos sabores de la cerveza artesanal tirada.

Pero lo que más llama la atención es la carta de presentación del menú. Los clientes se encuentran con nombres sugestivos como “Ensalada Río Grande” ó “Ensalada Mirage”; “Pizza Regimiento 7” ó “Pizza 2 de Abril”. También están las pizzas “Crucero Belgrano” ó “Isla Soledad” ¿Por qué estos nombres? Porque el mentor de este restaurante es Juan Díaz, un excombatiente de Malvinas, quien actualmente se desempeña en la docencia y en la construcción y con el apoyo de su esposa Liliana Muñoz y sus cinco hijos: Gabriela, Renzo, Valeria, Agostina y Milagros pudo cumplir el sueño de abrir su propio local gastronómico. Lleva el nombre de “La Tapera”, en homenaje a sus compañeros excombatientes, aquellos que pudieron volver y los que quedaron en el archipiélago, defendiendo la Patria.

“La Tapera” era el lugar donde los soldados se reunían después de cada batalla. Incluso, ese nombre le puso al quincho de su casa, donde suelen reunirse cada 2 de abril.

La oportunidad de generar este emprendimiento se dio en agosto del año pasado, con un dólar inestable, la inflación por las nubes y la economía argentina en baja.

Si bien, Juan Díaz lo pensó varias veces, no solo por la incertidumbre del momento económico, sino también por el tiempo que demanda un negocio de estas características, la unión de familia pudo más y fueron sus propios hijos quienes lo impulsaron a seguir y cumplir con este anhelo tan esperado.

De esta forma, tras algunas remodelaciones, “La Tapera” abrió sus puertas en octubre, recibiendo buena respuesta por parte de sanjuaninos, turistas y visitantes, que llegan hasta el lugar, atraídos por buenos precios, calidad y buena atención.

“La idea fue de mi papá. Nosotros nos entusiasmamos, le pusimos ganas y le metimos para adelante. Somos de la idea que si te gusta lo que hacés, le ponés horas de trabajo, lo lográs”, comentó Gabriela Díaz. La mayor de los hermanos, junto a Renzo son quienes llevan las riendas del negocio, pero ella asegura que es su hermano el que se puso “La Tapera al hombro”.

“Renzo está todo el día, es quien más horas le dedica, nosotras (las mujeres) nos dividimos tareas y al momento de tomar decisiones, se hace lo que opina la mayoría… ¡eso es lo bueno de ser una familia numerosa!”, comentó entre risas, Gabriela.

“Apuntamos a que esto crezca y sea un lugar para venir y pasar un lindo momento, que los clientes se sientan cómodos, bien atendidos y en un ambiente agradable”, agregó.

Un espacio para los artistas

La decoración artística del lugar estuvo a cargo Cande Mallea, Ignacio Pillaroud y Renzo Muñoz.

En el ingreso de “La Tapera”, hay un gigantesco mural de dos manos brindando. Una, con una copa de vino y la otra, con un vaso de cerveza. La identidad sanjuanina y el icono de la amistad, en una sola imagen.

También hay shows en vivo con músicos locales que deleitan a los presentes con su repertorio y aprovechan el lugar para darse a conocer.

Además, algunas paredes están pintadas con mándalas, que junto a banderines y guirnaldas, ubicadas en el Patio Cervecero, dan el toque de buena energía, lo que todos buscan al momento de elegir un lugar donde ir a comer, tomar algo y pasarla bien.