Bounine era un asesor estrella de Daniel Muñoz y “guardaba” su dinero

Como otros pingüinos, Isidro Bounine se mudó a Buenos Aires cuando Néstor Kirchner ganó la presidencia. En 2003, debutó con un cargo menor en la ex SIDE, de la mano de Héctor Icazuriaga. Luego fue secretario privado de Cristina Kirchner, y terminó como asesor estrella y hombre de confianza de Daniel Muñoz. Todos los testimonios le otorgan un rol clave en la maniobra para lavar el dinero de las coimas: organizaba las reuniones privadas en la casa de Muñoz, convocó a Juan Manuel Campillo para disolver las sociedades creadas en el exterior, y mantenía un vínculo cercano con la ex presidenta, a la que visitaba en su departamento de la calle Uruguay y Juncal.

Bounine llegó a los Kirchner a través de su mamá, ex niñera de Florencia Kirchner. En 2005 empezó a trabajar junto a la entonces senadora Cristina Kirchner, que lo nombró como su secretario privado apenas asumió la presidencia. En su propia declaración ante el juez Claudio Bonadio, aportó un dato hasta ahora desconocido: entre 2003 y 2005 trabajó dentro de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE). “Cumplí funciones con el Dr. Icazuriaga”, explicó Bounine.

En diciembre de 2011, Bounine dio un paso al costado. Estaba “cansado de la política” y tenía intenciones de “formar una familia”.

No tardó mucho en lanzarse a la actividad privada. Primero abrió una consultora junto a Pablo Fernando Sama. En esa oficina, ubicada en San Martín 569, tuvo al menos una reunión con Campillo. Y luego se juntaron en la casa de Muñoz.

Ante la Justicia, Bounine dio otra versión sobre esos encuentros: dijo que la intención de Campillo era volver al Gobierno: “Él quería formar parte del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Yo en alguna oportunidad le hice llegar a Cristina Fernández el interés de Campillo de formar parte

En julio de 2012, Bounine creó la inmobiliaria “Epico Propiedades” junto a su pareja, la escribana Cecilia Alejandra Velasco. Ambos son dueños del 83% del capital social. En su relato ante el juez, el ex secretario privado de Cristina se encargó de remarcar que ninguna de las operaciones inmobiliarias vinculadas a Muñoz pasaron por esa oficina.

Tras la muerte de Muñoz, Bounine siguió creciendo en los negocios. En 2017, creó una empresa de software en la provincia de Mendoza junto a Sebastián Rasilla, Gustavo Campana, Juan Manuel Peña y Oscar Campana.

El resto de sus dichos ya son conocidos: el ex ministro de Hacienda de Santa Cruz confesó que Bounine lo convocó para disolver las sociedades creadas en el exterior y le pagó 200 mil euros, aunque había pedido entre 5 y 7 millones de dólares para “colaborar”. Campillo recién contó el dinero al llegar a su casa: “Cuando recibí el pago, no conté el dinero y me llevé la plata que estaba en un sobre cerrado con cinta adhesiva y la guardé en la caja de seguridad, lugar en el cual me di cuenta que eran euros y no dólares”.

Bounine por ahora niega todo. Dice que nunca le pagó a Campillo y tratar de despegarse de la ex presidenta. Los próximos días serán determinantes para saber si se suma a la lista de arrepentidos.