Fuerte protesta de alumnos en la Universidad Católica de Cuyo

Fuerte protesta de alumnos en la Universidad Católica de Cuyo
Las cuotas se dispararon de 7.500 a 12.000 pesos, según la carrera. Los alumnos se manifestaron durante varios días en la entrada de la universidad privada.

El reclamo de los estudiantes viene manifestándose en redes sociales y últimamente ha cobrado vigor debido a la inalcanzable cuota que la Universidad Católica de Cuyo ha impuesto a los alumnos.

Cuesta creer que este establecimiento educativo profese la doctrina cristiana. ¿Acaso Jesús se atrevería a cobrarle a sus hermanos una cuota tan suntuosa? ¿Es la palabra de Dios la que aplican las autoridades de la Universidad Católica de Cuyo?

Desde hace varios días, los alumnos se manifiestan en la puerta de la universidad pero aún no recibieron una respuesta. El problema de los chicos y chicas es que la cuota se elevó a niveles inalcanzables y algunos están decidiendo abandonar sus estudios por el deslamado costo que significa concurrir a la UCC.

Un estudiante que prefirió mantener su identidad en reserva, le explicó a El País Diario que hubo “una reunión en la que uno de los curas de la Católica dijo que la universidad está en números rojos y que por la situación que vive el país se hace necesario aumentar las cuotas”.

Pero el abuso en el importe que se les cobra a los alumnos parece no tener fin: se presume que en el mes de junio las autoridades volverían a subir la ya disparatada cuota.

Además de las exorbitantes cuotas mensuales, los jóvenes deben abonar la matrícula en cuatro cuotas de 1.600 pesos.

Asimismo, algunos de los que cursan en la Católica relataron a este medio que “muchas veces los sanitarios no tienen servicio de agua”, como también explicaron que en los baños “no hay jabón”.

Otro de los estudiantes contó que “no hay ventilación porque los aparatos están rotos y la calefacción funciona a veces”.

Esta situación ha llevado a los estudiantes a manifestarse en la entrada de la Universidad Católica de Cuyo situada sobre avenida Ignacio de la Roza antes de Rastreador Calívar, en Rivadavia.